lunes, 20 de agosto de 2012

La emigración proporciona magníficas referencias para superar situaciones adversas como la actual


«Ahora que el mundo es más pequeño y todo está más cerca hay un pulsión en la sociedad a vivir la movilidad como un drama» l «Es impúdico que los políticos se sigan riendo o que se anuncien huelgas para dentro de cuatro meses buscando la fecha más

José Luis García Delgado (1944) tiene un vínculo vital con Asturias que deja en segundo plano su condición de madrileño de nacimiento. Catedrático de Economía Aplicada, miembro del grupo que en los años 70 del siglo pasado puso en marcha la Facultad de Económicas de Oviedo, los números nunca le apartaron de su inclinación a las letras. Fue rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y preside el patronato de la Fundación de Archivo de Indianos de Colombres, institución ahora en trance complicado por los recortes presupuestarios. Para García Delgado momentos críticos como este se superan con un baño de realidad y mucha esperanza.
-Ese proceso de adelgazamiento de lo público del que nada se libra pone en situación muy comprometida al Archivo de Indianos de Colombres.
-Estamos preocupados y al mismo tiempo somos realistas. El Archivo es un patrimonio cultural único. Son cien años de vida de la emigración con todas las manifestaciones de ese movimiento de población. Es un capítulo importante de la historia española, particularmente de algunas regiones como Asturias, que ha sido pionera en crear un lugar que acopie documentación sobre la emigración y testimonios del hecho emigrante. Asturias fue la primera, y casi la única, en dedicar tiempo, dinero y talento a que esa página no se olvide, a que nadie crea que es una historia vergonzante; todo lo contrario, es un proceso constitutivo de la identidad de una región que nos proporciona magníficas referencias para superar situaciones adversas como las que tenemos. La emigración es arrojo, es emprendimiento, iniciativa o confraternización. Siempre se dice que aquí no hay vocación empresarial y no la hay si no se dan las condiciones adecuadas. Los que aquí no tenían capacidad de emprendimiento cuando llegaron a América crearon empresas, instituciones, centros y asociaciones. Lo empresarial es un problema de estímulos, de ambiente.
-¿En qué magnitudes económicas se mueve el Archivo?
-El Archivo de Indianos ha llegado a registrar casi 20.000 visitantes anuales de pago, que aportan en torno al 25 por ciento de nuestro ingresos, complementado con las aportaciones del Principado y Cajastur. En estos veinticinco años hemos sido muy estrictos en el manejo del dinero pero ahora nos encontramos ante una reducción del 70 por ciento de un presupuesto, que ronda los 300.000 euros, y que ha dado para todo, desde rehacer un edificio en ruinas a pagar nóminas. Una cosa es adaptarse a una economía de guerra y otra afrontar una reducción de una magnitud que nos abocaría al cierre. Y el Archivo de Indianos no se puede cerrar. Pero estoy esperanzado con la buena disposición del Principado y con el nombramiento de una persona de la talla de Paz Fernández Felgueroso para presidir el Consejo de Comunidades Asturianas, que es una institución aledaña.
-Lejos de ser una episodio del pasado, muchos españoles vuelven a encontrar en la emigración su única salida.
-La de ahora es una emigración distinta. Tal vez tenga el mismo sentido de búsqueda de la oportunidad, de un trabajo y una vida alternativas porque la gente no emigra por aventura. En otro tiempo el emigrante que se iba sabía que probablemente no regresaría nunca. Ahora emigran sobre todo españoles cualificados, lo que desde un punto de vista económico es penoso pero, desde otra perspectiva, resulta admirable porque supone que hay españoles con la cualificación suficiente para abrirse hueco en mercados laborales nada fáciles. Estoy pensando en médicos, en arquitectos o en ingenieros.
-Ese salir fuera de España es toda una convulsión para una sociedad como la asturiana en la hace muy poco se escuchaban lamentos por los muchos jóvenes que tenían que irse a trabajar a Madrid.
-Ese empeño de no dejar el lugar es una reacción curiosa porque Asturias siempre fue una sociedad de emigración. Yo lo viví siendo presidente del convenio colectivo de Ensidesa en la segunda mitad de los años 70, al comienzo de la transición. Eran convenios colectivos complicados, con más de 20.000 trabajadores, y se trataba de hacer una reajuste de plantas; pasar de Mieres a Veriña era un drama. Nuestros mayores tenían perfectamente aprendida la asignatura de la movilidad. Y ahora que el mundo ha empequeñecido, que las fronteras han caído y el transporte es más rápido hay una pulsión social, una tendencia en una parte de la población a vivir la movilidad como un drama. La movilidad permite encontrar otras oportunidades y ya habrá tiempo de volver. No es bueno querer para nuestros hijos que estudien donde han nacido, que encuentren trabajo donde han estudiado. Tenemos la inmensa suerte de poder conocer más mundo que nuestros mayores.
-A un economista es obligado preguntarle si todo lo que vivimos ahora no era predecible, si el saber económico ha fracasado en su capacidad de advertir hacia dónde nos dirigíamos.
-Estamos en una situación muy difícil y comprometida. Hay que buscar elemento que transmitan esperanza, lo peor que nos podría pasar es caer en la desmoralización. Decía Raymond Aaron que en ocasiones la esperanza más que una virtud es un deber y este es uno de esos momentos. Mirando hacia atrás, hay un ciclo de crecimiento que dura desde los 60 hasta 1974, catorce años de prosperidad seguidos de diez años de crisis por el ajuste industrial. Hasta avanzado el año 84 no se puede decir que la economía española iniciara una senda de crecimiento continuado. Desde el año 95 hasta el 2008 vivimos otro tiempo de prosperidad y no resulta impensable que ahora estemos en otro período de diez años de búsqueda de salidas y de realizar reformas para encontrar de nuevo la senda del crecimiento. Entre 1975 y 1984 en España se hicieron muchas reformas estructurales, que permitieron que una economía casi autárquica estuviese en condiciones de ingresar en el Mercado Común Europeo. Ahora hay que hacer esas reformas con el pulso necesario para que la recesión no devenga en depresión. Hay motivos para la esperanza. A los 68 años puedo decir que los españoles de mi generación no tenemos derecho a ser pesimistas en ningún caso, todo ha ido de menos a más. Quizá ahora no hayamos sido demasiado diligentes en los primero compases de la crisis y quizá eso la hizo más severa, pero hay motivos para la esperanza.
-Usted alude a la crisis de los 70 y cada vez resulta más un lugar común la afirmación de que la que vivimos ahora nos retrotrae a aquellos tiempos.
-No hay comparación. No nos acordamos, pero la transición fue tremenda. Muchos conflictos de orden público acababan con víctimas mortales. Ahora estamos en una sociedad mucho más asentada y próspera. En los 70 carecíamos del tejido empresarial que tenemos hoy, con muchas empresas españolas convertidas en multinacionales. Sabemos hacer empresa competitiva como antes no sabíamos y la sociedad está más instruida, mejor formada. Hay una sociedad civil que no existía en los 70, es una sociedad mucho más vertebrada, mucho mejor pertrechada para el futuro pero a condición de que hagamos un ejercicio de realismo. A esto han de contribuir quienes tienen responsabilidades en el ámbito público, no sólo los políticos. No se hace pedagogía social, en unos casos por no perder votos y en otros por no resultar antipáticos. El Estado del bienestar es una conquista viable y admirable que hay que mantener pero no en las condiciones de los últimos treinta años.
-¿Es cierto, como sostiene Rajoy, que no hay alternativa al severo ajuste puesto en marcha por el Gobierno?
-Vivimos endeudados. Mientras nos den crédito tenemos la posibilidad de usarlo para incrementar nuestra fuentes propias de generación de rentas. Cuando dejan de financiarnos no queda más remedio que el ajuste. Por ahí no hay alternativa. Pero sí creo que hay margen de maniobra en la gestión, empezando por transmitir mejor y convencer a la ciudadanía de lo que hay que hacer. Como soy profesor e hijo de maestro creo mucho en la pedagogía y cuando se nos convence de algo, lo que hay que hacer lo hacemos más rápido y mejor que cuando se nos impone. Al último Gobierno de Zapatero y a Rajoy les falta pedagogía social. En el verano del 77, se tomaron medidas dificilísimas, como pasar de indiciar los salarios por la inflación pasada a tomar como referencia la inflación prevista, lo que suponía reducir de un tajo diez puntos pero cortaba la espiral inflacionista. Enrique Fuentes Quintana, vicepresidente económico en el segundo Gobierno de Adolfo Suárez, explicó en la hora de mayor audiencia televisiva la necesidad de introducir el impuesto sobre la renta de las personas físicas. Si queremos mantener lo que tenemos hay que reajustarse, hay que dejar de reírnos porque es impúdico que los políticos se sigan riendo, salir a anunciar el copago riéndose o anunciar una huelga de general para dentro de cuatro meses buscando la fecha que más conviene. Como sociedad transmitimos muy mala imagen por la división interna y nuestros prestamistas son foráneos.
-También mina la imagen social ese empeño en flagelarnos por gastizos, ineficientes o proclives a abusar de las prestaciones sociales.
-Hay que evitar la autoflagelación. Creo que la pulsión hipercrítica de la generación del 98 no trajo nada bueno. El hipercriticismo puede llevar a la pérdida de la autoestima, que es algo fundamental en todos los órdenes de la vida. La peor consejera de un individuo o de un país es la autocomplacencia, pero es necesario siempre un cierto nivel de autoestima.
-Usted investiga sobre el español como recurso económico.
-Es una investigación larga que trata de poner de manifiesto el potencial económico de una lengua que es la segunda de comunicación internacional, tras el inglés. Comerciamos con la América hispana tres veces más de lo que lo haríamos si no tuviéramos una lengua común, pero los flujos financieros se multiplican por siete. La lengua tiene unos efectos multiplicadores. Para la sociedad española ha sido una bendición que buena parte de inmigración, casi un 40 por ciento, que recibimos en los años de bonanza económica procediera de países con los que compartimos el idioma. Eso permitió una integración social y laboral con costes mucho más reducidos de los que implica la de rumanos, búlgaros, norteafricanos o subsaharianos. Hay determinados servicios de proximidad en los que la lengua es fundamental por toda la cultura que lleva aparejada. Todo eso es cuantificable, con dificultad, pero puede hacerse.

La crisis reaviva la emigración desde la Comunitat hacia la campaña de la vendimia francesa


En apenas una semana comenzará en Francia una nueva campaña de su vendimia. Como si el tiempo retrocediera medio siglo, se presenta como una oportunidad para muchos españoles de, en algo menos de un mes, ganar un dinero -un mínimo de casi 1.400 euros, que puede superar los 2.000 gracias a las horas extras-, que ayude a 'tapar agujeros' y a comer durante una temporada.
La falta de trabajo en España ha provocado que desde 2008 cada vez más desempleados hayan vuelto su mirada -y también sus pasos- hacia la recogida de la uva en el país vecino. En los años previos a la crisis, alrededor de 11.000 españoles viajaban cada agosto a las regiones vitivinícolas galas. Desde entonces, año a año han aumentado hasta llegar a los 14.500 de la campaña de 2011. Para la de este año, se calcula que serán ya más de 15.000, la inmensa mayoría de ellos -más de 10.500- procedentes de Andalucía. La Comunitat Valenciana, Murcia, Extremadura y ambas castillas aportan el resto.
Pero la vendimia francesa ya no es lo que era. Estas cifras quedan muy lejos de los 60.000 españoles que copaban las tres cuartas partes de los 80.000 temporeros que se precisaban en los años 60 y 70 del pasado siglo. Ahora, la mecanización ha reducido la necesidad de mano de obra a la mitad y durante menos tiempo, una media de 20 días.
El sueldo está marcado por el salario mínimo interprofesional galo, 9 euros por hora o 1.365 euros brutos mensuales por una jornada de 35 horas semanales. Las horas extras se pagan a 11,25 euros cada una.
Fuentes: www.lasprovincias.es

Numerosos salmantinos, obligados a emigrar para poder trabajar


. Son jóvenes, entre 25 y 35 años, con estudios, y su número cada vez aumenta más. Así es el perfil de los nuevos emigrantes salmantinos, la mayoríaforzados por la crisis y por la necesidad de manejar un idioma extranjero en un mercado laboral tan competitivo. Se marchan de casa pero la mayoría con el objetivo de volver a España tras conocer nuevas experiencias.

Esta hornada de jóvenes emigrantes de la provinciano va sólo a trabajar de ingenieros, como se vende en la tele. Países como Alemania, Gran Bretaña o Suiza también demandan otro tipo de empleados. Un ejemplo es la red Eures, un proyecto de la Unión Europea en el que empresas de diferentes estados pueden colgar sus ofertas de trabajo para que cualquier persona de otra nación pueda acceder a él.

Este portal recoge, además de los consabidos puestos de ingenieros, muchos más de diferentes tipos. EnAlemania se necesitan enfermeras, pero también conductores de camiones o personal de limpieza de hoteles. En Gran Bretaña, un sector pujante es el de los trabajadores sociales o el cuidado de niños o personas dependientes, mientras que en Suiza interesan electricistas con su título de FP.

La salida laboral que supone ahora para muchos jóvenes salmantinos la emigración también implica conocer otros estilos de vida y sobre todo, aprender o mejorar un idioma. Una barrera hasta hace muy poco para cualquier español, pero que se intenta derribar como demuestra que la preinscripción para la Escuela Oficial de Idiomas en Salamanca se ha duplicado en 4 años en idiomas como el inglés o el alemán, esenciales ahora para encontrar un trabajo fuera de España.

Uno de estos casos lo encontramos en Álvaro Pérez. Aterrizó en Londres hace 4 meses y ya ha tenido dos trabajos, una utopía en España para Álvaro Pérez. 'Allí, en las empresas ahora mismo está complicado hasta hacer prácticas, por no hablar de contratos, así que creí que era un buen momento para dedicarme al inglés, y nada mejor que ir adonde se habla, como aprendí en mi etapa de Erasmus en Bélgica', asegura este licenciado salmantino en Publicidad.
Fuentes: http://www.lagacetadesalamanca.es

La crisis arroja a 360.000 españoles al mercado laboral extranjero


En los cinco años que transcurrieron entre 1962 y 1966, los centrales de la gran ola migratoria española de aquella década del siglo pasado, unas 790.000 personas abandonaron el país en busca no ya de un futuro mejor, sino simplemente de un futuro en otros lugares de Europa. En otros cinco años, desde enero del 2008 hasta que concluya este 2012, más de la mitad de aquella cifra, otros 400.000 españoles, se habrán visto abocados a emigrar para encontrar en el extranjero lo que la crisis económica les niega en España, un sitio en el mundo laboral. De hecho, el pasado 2011 fue el primer año en lo que va de siglo en el que el saldo del flujo migratorio del país fue negativo, es decir, dejaron España más personas de las que llegaron para establecerse.
Desde comienzos del 2008, con los primeros signos de lo que entonces parecía solo una ralentización -«aterrizaje suave», lo llamaba el ministro de Economía del momento, Pedro Solbes-, hasta el pasado 1 de julio, 357.418 españoles han traspasado ya las fronteras nacionales en busca de un trabajo, según datos del Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero (CERA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) y registra mes a mes a los mayores de 18 años que se dan de alta para poder seguir ejerciendo su derecho al voto en España desde otros países. Y eso si se contabiliza únicamente a quienes se inscriben en los consulados españoles en el extranjero, pues muchos no lo hacen hasta pasado el tiempo a la espera de un posible retorno que a veces no llega nunca.
Un 30 % más
Esta cifra de nuevos emigrantes supone un incremento de casi un 30% sobre los poco más de 1,2 millones de personas registradas en el CERA al inicio del 2008, que ahora son casi 1,56 millones. Con unas perspectivas de paro que todavía para el 2013 el propio Gobierno reconoce se situará por encima del 24 %, y del 22 % hasta al menos 2016, este nuevo éxodo, que los sociólogos denominan emigración selectiva, tiene un amplio recorrido al alza. «Mientras la situación en España no mejore, la gente, sobre todo los jóvenes, seguirán marchándose», asegura Adrián Zamoro, socio fundador de la empresa BInternational, dedicada a la interconexión laboral de españoles con empresas en el extranjero a través de su plataforma web.
Y aunque a largo plazo, «cuando las cosas vuelvan a ser como eran hace cinco o seis años», pronostica una ligera bajada, a su juicio, el fenómeno de la emigración laboral «se estabilizará para continuar indefinidamente en el tiempo, porque la gente joven no tiene mayor problema en irse fuera».
Generación abierta
Zamoro argumenta que «la generación actual tiene acceso desde su ordenador a lo que pasa en cualquier lugar del globo, tiene amigos que están en otros países y por 50 euros puede ir a pasar un fin de semana a cualquier punto de Europa. Es una generación muy abierta a trabajar fuera».
A diferencia de aquella emigración de la España de los sesenta, de mano de obra sin estudios, sin cualificación profesional, sin idiomas pero con mucha hambre, la de ahora, por contra, constituye una auténtica fuga de talento. El perfil del nuevo emigrante laboral es, por lo general, el de un joven de entre 25 y 35 años, sin responsabilidades familiares, altamente cualificado, capaz de manejarse en al menos un idioma extranjero -normalmente inglés, pero también los hay que dominan el alemán o el francés- y procedente de las ramas de ingeniería, ciencias, informática, arquitectura, economía o sanidad.
En unos casos, su ocupación en el exterior viene facilitada por la realización de estudios o prácticas en los países de destino; en otros, por la creciente demanda de profesionales en las economías aún pujantes de Europa (el Reino Unido, Alemania, Francia y países nórdicos) o emergentes (Brasil, Chile y países árabes y también China).
Pero ¿dónde y qué trabajos encuentran los españoles que deciden buscarlo más allá de nuestras fronteras? «Una cosa es dónde preferirían ir y otra a dónde tienen finalmente que ir», señala Zamoro. «Hay quienes quisieran destinos como Nueva York, Australia e incluso África, pero la opción práctica, donde se reclaman ahora más puestos, es el Europa central.

lunes, 6 de agosto de 2012

Los programas de ayudas para emigrantes y retornados quedan reducidos a cinco


El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el pasado día 21 la esperada Orden del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social por la que se establecen las bases reguladoras de la concesión de subvenciones destinadas a los programas de actuación para la ciudadanía española en el exterior y retornados, que han quedado reducidos a cinco: Asociaciones, Centros, Proyectos e Investigación, Comunicación y Mayores y Dependientes. La convocatoria de las subvenciones se espera que tenga lugar en las próximas semanas; los interesados tendrán un plazo de veinte días para presentar las solicitudes.
La actual Orden reguladora sustituye a la anterior, que era de 2007. En ella se detalla minuciosamente el funcionamiento de estos programas, quiénes y en qué condiciones pueden acceder a ellos, cómo pueden hacerlo, cómo se resuelve sobre las solicitudes y las responsabilidades de los beneficiarios, entre otras cosas.
La Orden, firmada por la ministra del área, Fátima Báñez, establece el número de programas y sus objetivos.
La resolución de concesión de las ayudas corresponderá al director general de Migraciones, por delegación de la ministra, excepto para los programas de Asociaciones y de Centros, en los que la resolución corresponderá a los consejeros de Empleo y Seguridad Social y a los jefes de Sección de Empleo y Seguridad Social que no dependan de un consejero. La resolución de las solicitudes que se presenten en países en los que no exista Consejería o Sección de Empleo y Seguridad Social corresponderá al director general de Migraciones.


Solicitudes
Las solicitudes de ayudas se formalizarán en el modelo normalizado de solicitud que figurará como anexo a las Resoluciones de Convocatoria, debiendo relacionarse en el mismo todos los proyectos para los que una misma entidad solicita subvención. En el caso de persona jurídica, la solicitud deberá suscribirla quien ostente la representación legal de la entidad o acredite poder suficiente para ello.
Las solicitudes de ayudas pueden presentarse, en el exterior, en las Consejerías de Empleo y Seguridad Social, en las Secciones de Empleo y Seguridad Social de las Oficinas Consulares, así como en los Consulados o Secciones Consulares de las Embajadas correspondientes al domicilio o residencia del peticionario de la ayuda y, en España, en las Áreas Funcionales o Dependencias Provinciales de Trabajo e Inmigración, respectivamente, correspondientes al domicilio del solicitante o, en su caso, en las Direcciones Insulares, y en la Dirección General de Migraciones.
Salvo que la correspondiente resolución de convocatoria fije otro distinto, el plazo de presentación de solicitudes será de veinte días naturales, contados a partir del día siguiente al de la publicación en el BOE de la correspondiente Resolución de convocatoria.
Deberá acompañarse a la solicitud una memoria explicativa de las características sustanciales del solicitante, así como otra memoria explicativa por cada uno de los proyectos para los que se solicita subvención. Estas memorias se formalizarán en los modelos que se adjuntarán como anexos a las Resoluciones de Convocatoria.
En la memoria de cada uno de los proyectos se debe reflejar el presupuesto detallado de las actividades a realizar y junto a la solicitud y la memoria debe ir la documentación requerida.


Gastos subvencionables
Dependiendo del tipo de programa subvencionado, y sin perjuicio de la normativa europea aplicable, podrán ser subvencionables siempre que cumplan los requisitos establecidos en la Ley General de Subvenciones, las siguientes categorías de gastos: costes de personal; actividades; gastos de viaje y estancia del personal adscrito al programa, incluido el voluntario; gastos específicos relacionados con el grupo de destinatarios; honorarios de expertos; gastos de inversión; tributos; y costes indirectos.
Por otra parte, la Orden recoge una larga lista de conceptos que no serán subvencionables.
Los solicitantes adquirirán un compromiso de financiación propia en el proyecto para el que solicitan la ayuda cuyo porcentaje mínimo vendrá determinado en la resolución de convocatoria y que no será inferior al 2% ni superior al 10%.
Las subvenciones serán compatibles con otras ayudas que tengan la misma finalidad, teniendo en cuenta que el importe de la subvención en ningún caso podrá ser de tal cuantía que, aisladamente o en concurrencia con otras subvenciones, ayudas, ingresos o recursos, supere el coste de la actividad subvencionada.
La concesión y cuantía de las subvenciones están supeditadas a las disponibilidades presupuestarias existentes a tal efecto en los Capítulos IV y VII del Presupuesto de Gastos de la Secretaría General de Inmigración y Emigración, a la existencia de crédito suficiente en la aplicación presupuestaria que corresponda, al volumen de solicitudes presentadas y al resultado de la valoración obtenida.
Sólo se podrán subvencionar programas cuyo coste total sea igual o superior al importe mínimo que establezca expresamente la correspondiente convocatoria de subvenciones. En cualquier caso, la cuantía de la subvención no podrá ser superior al importe máximo que, en su caso, se determine expresamente en la convocatoria.
Las resoluciones se dictarán y notificarán a los solicitantes en el plazo máximo de seis meses, contados desde la fecha de publicación de la convocatoria, salvo que la misma posponga sus efectos a una fecha posterior.
De acuerdo con la normativa vigente, las subvenciones concedidas se publicarán en el BOE, así como, en su caso, en el tablón de anuncios de las Consejerías o Secciones de Empleo y Seguridad Social correspondientes.
Los beneficiarios de las subvenciones quedan obligados, entre otras cosas, a justificar el cumplimiento de las condiciones impuestas y la consecución de los objetivos previstos en el acto de concesión de la subvención.


Programa de Asociaciones
Tiene por objeto conceder ayudas destinadas a contribuir a la financiación de los gastos de funcionamiento de las Federaciones, Asociaciones y Centros de españoles en el exterior, así como subvencionar los gastos ocasionados por las reparaciones y el mantenimiento de los centros e instalaciones de entidades radicadas en el exterior, cuya finalidad sea la asistencia social, sanitaria y sociocultural en favor de los españoles del exterior.
Podrán beneficiarse de estas ayudas las federaciones, asociaciones o centros de españoles en el exterior que cuenten con un número de asociados mayor de cincuenta y que desarrollen una labor asistencial a favor de los españoles del exterior, así como entidades que tengan por finalidad el apoyo y la promoción sociocultural de los españoles en el exterior.
Las entidades solicitantes deberán carecer de ánimo de lucro, estar legalmente constituidas, radicadas en el extranjero y figurar inscritas, en su caso, en el Censo de Asociaciones y Centros de la Dirección General de Migraciones, con dos años de antelación a la fecha de presentación de la solicitud.
Se entienden como gastos de funcionamiento de las entidades, objeto de este programa, los de personal vinculado a la actividad subvencionada, alquiler de local, electricidad, gas, agua, línea telefónica de voz y de datos, material informático y de oficina de carácter fungible o consumible y otros de similar naturaleza.
Se consideran gastos de reparaciones y mantenimiento aquellos de naturaleza corriente destinados a mantener, reparar y conservar los edificios y locales, siempre que estas acciones no afecten a su estructura ni supongan un incremento de la capacidad o la vida útil de dichas instalaciones.
Asimismo, se consideran subvencionables en el marco de este programa los gastos derivados de la celebración de una asamblea anual por aquellas federaciones que representen o integren a asociaciones o centros de españoles en el exterior de más de un país.
La cuantía de las ayudas será de carácter variable y estará en función de los gastos totales anuales de funcionamiento de la entidad, hasta un máximo del 30 por ciento de éstos. No obstante lo anterior, en el caso de las federaciones que representen o integren asociaciones o centros de más de un país, el límite podrá elevarse hasta el cien por cien de sus gastos de funcionamiento.
En el caso de los gastos por reparaciones y mantenimiento se podrá subvencionar hasta la totalidad de su importe. Los gastos de reparaciones no podrán ser subvencionados por el programa de Centros, también regulado en la Orden.
Para la valoración del proyecto se tendrá en cuenta, entre otros criterios, la existencia de local social, destinado exclusivamente al funcionamiento de la asociación (hasta 15 puntos); la implantación de la institución y colectivo que se beneficia o al que se dirigen las actuaciones de la asociación, centro o entidad (hasta 15 puntos); el número de asociados y la aportación económica de los mismos (hasta 15 puntos); y las actividades que realiza la entidad o que tiene previsto acometer en el periodo de tiempo de vigencia de las ayudas (hasta 15 puntos).


Programa de Centros
Estas subvenciones tienen por objeto contribuir a sufragar los gastos de obra nueva, obras de rehabilitación y adaptación de los edificios e instalaciones y adquisición de equipamiento de las entidades radicadas en el exterior, cuya finalidad sea la asistencia social, sanitaria y sociocultural a favor de los españoles del exterior.
Podrán ser beneficiarios de estas ayudas las federaciones, asociaciones o centros de españoles en el exterior que cuenten con un número de asociados mayor de cincuenta y que desarrollen una labor sociocultural, sanitaria o asistencial a favor de los españoles del exterior.
Las entidades solicitantes deberán carecer de ánimo de lucro, estar legalmente constituidas, radicadas en el extranjero y figurar inscritas, en su caso, en el Censo de Asociaciones de la Dirección General de Migraciones con dos años de antelación a la fecha de presentación de la solicitud.
La cuantía de las ayudas será variable y estará en función de las características de la entidad, del proyecto y de la utilidad social que comporte para los asociados.
Para la concesión de las subvenciones de este programa así como para el establecimiento de su cuantía se considerarán, entre otros los siguientes criterios: el número de españoles residentes en el exterior que se beneficiarán de la ayuda (hasta 15 puntos); la implantación de la institución, atendiendo a su ámbito territorial y a la difusión de las actividades realizadas por la entidad (hasta 15 puntos); el proyecto de obra o reforma que se pretende subvencionar y su repercusión en los españoles residentes en el exterior (hasta 15 puntos); la existencia o no de otras instituciones en el mismo ámbito territorial que tengan igual finalidad (hasta 15 puntos).


Programa de Proyectos e Investigación
El objeto de esta subvención es la realización de actividades dirigidas a fomentar la realización de estudios de investigación dirigidos al conocimiento histórico o actual de la situación de los españoles en el exterior y de los retornados; y posibilitar la ejecución de proyectos cuya finalidad sea la de mejorar la calidad de vida de los españoles en el exterior y retornados.
Podrán ser beneficiarios de estas ayudas las personas físicas y las entidades públicas y privadas, españolas o extranjeras, con fines asistenciales, sociales, informativos, culturales o educativos.
Las convocatorias especificarán sus beneficiarios concretos, en función de las disponibilidades presupuestarias y su distribución para cada ejercicio.
Para la concesión de la subvención de este programa, así como para la determinación de su cuantía se considerarán, entre otros, los siguientes criterios de valoración: la subvención será de cuantía variable, según el interés y características del proyecto a desarrollar y se aplicará para sufragar aquellos gastos que sean necesarios para la ejecución del mismo; a efectos de la concesión de las ayudas, se valorará: el carácter innovador de los proyectos que tengan como finalidad mejorar la situación sociolaboral de los españoles en el exterior y retornados (hasta 20 puntos); el grado de interés general, social, económico o asistencial para su concesión (hasta 20 puntos); y la experiencia y especialización en la realización de proyectos similares (hasta 20 puntos).


Programa de Comunicación
El objeto de esta subvención es, por una parte, la realización de acciones, en el ámbito de la comunicación, dirigidas a la ciudadanía española en el exterior a través de medios escritos o audiovisuales, tales como prensa, radio, cine, televisión e internet, y, por otra, la realización de acciones referidas a la distribución de publicaciones periódicas especializadas entre los centros y asociaciones de españoles en el exterior.
Podrán ser beneficiarios de estas subvenciones las personas físicas, o entidades públicas o privadas, españolas o extranjeras, entre cuyos fines se encuentren las actividades objeto de este programa.
La subvención será de cuantía variable, según el interés y características del proyecto a desarrollar y se aplicará para sufragar aquellos gastos que sean necesarios para la ejecución del mismo.
Para el caso de las acciones de distribución de prensa escrita especializada, las empresas editoras, beneficiarias de la subvención, deberán justificar las peticiones recibidas de su publicación de los centros y asociaciones de españoles en el exterior, instituciones de carácter asistencial que acojan a un número significativo de emigrantes españoles y estén inscritas en el Censo de Asociaciones y Centros de la Dirección General de Migraciones, así como los Consejos de Residentes Españoles y los miembros del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior.
Para la concesión de las subvenciones de este programa así como para el establecimiento de su cuantía se considerarán, entre otros, los siguientes criterios de valoración: el grado de difusión de la actuación entre la ciudadanía española del exterior y número de españoles en el exterior al que se dirige la actividad (hasta 15 puntos); el interés del proyecto y su incidencia en la ciudadanía española en el exterior (hasta 15 puntos); y el carácter innovador del proyecto de comunicación (hasta 15 puntos).
Para las acciones de distribución de prensa escrita especializada: la antigüedad de la publicación, la existencia de versión digital de la misma y su implantación entre los españoles del exterior. En este apartado, no se subvencionarán las publicaciones con antigüedad inferior a un año en el momento de la solicitud (hasta 15 puntos).


Programa de Mayores y Dependientes
Estas subvenciones tienen por objeto mejorar las condiciones de vida de los españoles mayores y/o dependientes en el exterior mediante el apoyo a centros sociales, centros de día y residencias de mayores, para la realización de actividades de carácter informativo, social o asistencial de las instituciones que tengan como finalidad la atención de dicho colectivo.
Podrán acceder a la condición de beneficiarios de estas ayudas los centros de día, residencias de mayores u otras instituciones que acojan a personas mayores y/o dependientes no pertenecientes a la población activa, que tengan la condición de españoles en el exterior, o sean cónyuges de éstos, y carezcan de los medios suficientes para subsistir por sí mismos.
La cuantía de la subvención será de carácter variable y estará en función del interés de las acciones a ejecutar, así como del número de beneficiarios atendidos.
Para la concesión de las subvenciones de este programa así como para el establecimiento de su cuantía se considerarán, enre otros, los siguientes criterios de valoración: el número de personas de nacionalidad española que se benefician de la ayuda (hasta un máximo de 15 puntos); la repercusión de la ayuda según el grado de necesidad de la colectividad española atendida (hasta 20 puntos); y la especialización de la entidad solicitante en la atención al colectivo y en el objetivo específico al que se dirige el programa (hasta 25 puntos).

Emigrar (no) es estupendo

Hace ya unos años en Carballo (A Coruña), escuché a una eurodiputada gallega que se dirigía a inmigrantes uruguayos y retornados, asegurándoles que conocía sus problemas porque ella también era “emigrante” (en Bruselas, Bélgica). Recuerdo que muchos de los presentes se miraron unos a otros.
No todos los españoles que están en el extranjero son emigrantes. Los responsables políticos y administrativos del Estado español todavía no lo saben o no lo quieren saber. Son terribles las pobres piruetas dialécticas que viajados responsables políticos y administrativos dan a la hora de hablar de la emigración. A la anterior secretaria de Estado de Inmigración con el gobierno socialista, Anna Terrón i Cusí, le escuché decir que no había que dramatizar con el tema de la emigración, pues no era más que una mejora en lo personal y una búsqueda de oportunidades. La propia Terrón i Cusí es un buen ejemplo de lo que no es un emigrante, pese a residir en el extranjero desde 1994 hasta 2009, año en que abandonó sus diversas responsabilidades en Europa, para ocupar el puesto en el Ministerio.
En una entrevista a Pilar Pin Vega, anterior responsable de la Dirección General de la Ciudadanía Española en el Exterior (DGCEE), aseguraba otro tanto: “...y discrepa sobre el debate que está planteado en la sociedad de considerar emigrantes a esos profesionales cualificados que se marchan fuera en busca de empleo”.
Yo también discrepo, con Terrón i Cusí y con Pin Vega, así con muchos ‘notables’ de la Administración, porque no se me ocurriría nunca pensar (y mucho menos a los verdaderos emigrantes) que todos los españoles que están en el extranjero son emigrantes.
La lista de los ‘no emigrantes’ es larga: eurodiputados, personal diplomático y consular, miembros de ONG’s, deportistas de élite (Guti, Torres, Silva...), artistas (Nacho Duato, Alejandro Sanz, Javier Bardem...), cardenales en el Vaticano, lectores en universidades extranjeras, profesores del Instituto Cervantes, soldados en misiones ‘humanitarias’, científicos e inclasificables (Valentín Fuster, Julio Iglesias, Sara Carbonero en la televisión mexicana, Manolo Otero en Brasil...) y descendientes de españoles, hijos y nietos, que adquirieron la ciudadanía española sin haber pisado el Estado español (en algunos países más del 90 por ciento de los censados, como Cuba). 
Una de las principales distorsiones del tema migratorio es considerarlo como una opción individual. Como si las personas no tuviesen raíces culturales, afectivas, familiares, olfativas o gustativas, o como si esto fuese una partida en la que siempre se gana, sin pensar lo que representa de pérdida para el país que no puede contar con su población. Sí da lo mismo irse a Bruselas con un maravilloso salario de eurodiputado (o de cualquier actividad de las anteriormente citadas), pero no da lo mismo irse con un título a fregar platos a Londres. Aquí está la segunda aberración, parece que la única generación preparada de Europa es la española que, cuando emigra, la están esperando.
La diferencia entre emigrar y no emigrar reside en la imperiosidad de hacerlo. Los jubilados europeos de la Costa del Sol no son emigrantes en España, sino extranjeros. Ninguna necesidad vital los ha traido aquí, ni han renunciado a nada, todo lo contrario.
La historia de Galicia es fiel reflejo de ese drama. Hoy el hijo y el nieto del obrero, del pescador, del emigrante y del campesino tienen títulos universitarios y van tomando conciencia de su clase al tener que emigrar, porque los hijos y nietos de otra clase no emigran, son trasladados a una sucursal o toman posesión del cargo en el extranjero.
En 1900 los suizos hacían cola para poder emigrar a Uruguay o Argentina. Me cuentan los jóvenes peones y albañiles emigrados de la Costa da Morte que es habitual ver, en grupos de dos o tres, a jóvenes gallegos deambulando en busca de trabajo en las obras y durmiendo en los coches en Suiza. ¿Por qué no se habla de ese 80 por ciento de la emigración?


Fuentes: http://www.cronicasdelaemigracion.com/

Más españoles abandonan su país


Varias personas aguardan en una oficina de empleo, en Madrid. -   Efe Agencia
Varias personas aguardan en una oficina de empleo, en Madrid. - Efe Agencia
A fines de julio, el Instituto Nacional de Estadística (INE) emitió el informe sobre el primer semestre de este año y dio cuenta de que alrededor de 40.625 personas salieron fuera de España, un 44,2 por ciento más que en la primera mitad del año pasado.
Las salidas de ciudadanos españoles y extranjeros (269.515 entre enero y junio, de las que 228.890 corresponden a inmigrantes) superan con creces a las llegadas (195.539, de las que 17.518 son de españoles y 178.021, de extranjeros).
Según el INE, desde 2011, son más los ciudadanos que salen de España que los que llegan a ella, pero en el primer semestre la tendencia se ha agudizado.
El diario El País indica que este panorama es una muestra del estancamiento de la cifra de población. Se observa que, al 1 de julio, España tenía 33.162 habitantes menos que al arrancar el año. Sin embargo, en términos interanuales ganó 37.962 vecinos, hasta llegar a los 46.163.116 actuales.
En opinión del sociólogo boliviano Ramiro Tapia, quien radica en Bélgica, “si la riqueza de un país se mide por su población, España está perdiendo riqueza”.
Las estimaciones oficiales no detallan cuántos de los españoles que parten lo son por origen o por nacionalización.
Por su parte, el odontólogo español Ernesto Villacorta, vía correo electrónico, indicó que en los últimos meses ha aumentado la cifra de pacientes que han dejado de asistir a su consulta.
Según Villacorta, esto demuestra que muchos de sus pacientes, tanto nacionales como extranjeros, abandonaron España.
Destinos
Según las estadísticas presentadas por el INE, entre los emigrantes españoles predominan los adultos jóvenes.
Las cohortes más amplias de emigrantes españoles eran las de personas que comprenden entre los 28 y los 45 años, con más de 1.000 salidas en cada tramo de edad en 2011.
Europa es un destino preferente para los emigrantes. El Reino Unido —7.756 españoles— fue el más habitual en el continente el año pasado, seguido de Francia —5.264— y Alemania —4.408.
En América, los países que recibieron más españoles fueron EEUU —5.041—, Ecuador —4.182—, Venezuela —3.033— y Argentina —2.931—. A Marruecos se fueron 1.557 personas y a China, 987.
Las estimaciones del INE no son datos concluyentes, pero son los únicos recuentos que permiten observar las tendencias más actuales. Se realizan a partir de los registros del padrón y Estadística las considera como población de referencia para sus encuestas y facilita estos datos a nivel internacional.
Revelan que, desde 2011, son más los ciudadanos que salen de España que los que llegan a ella.
Según el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas de febrero de este año, la mayoría de los españoles no piensa moverse de su lugar de residencia, pero el 17 por ciento ha pensado en el último año en la posibilidad de vivir en otro país y otro tanto ha barajado mudarse a otra comunidad autónoma.