lunes, 31 de diciembre de 2012

Los nuevos emigrantes

EN su mensaje de Navidad, el Rey hizo una referencia directa al "sacrificio de todos los españoles que dejan ahora nuestro país para conseguir mejores condiciones de vida para ellos y sus familias". Esta alusión equivalió a un reconocimiento en toda regla de que España vuelve a ser un país de emigrantes. No de inmigrantes, como ha sido durante los dos últimos decenios, al recibir a cientos de miles de latinoamericanos, norteafricanos o europeos; sino de emigrantes que dejan España, rumbo a EE.UU., el Reino Unido, Francia o Alemania, en pos del sustento que la crisis les ha negado en su país. 

Este reconocimiento es bienvenido, como cualquier otro que no enmascare la realidad. En particular, después de que Marina del Corral, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, pronunciara unas sonrojantes declaraciones, hace un mes, en las que atribuía la partida de decenas de miles de jóvenes españoles, víctimas del paro, a su "espíritu aventurero". Las dimensiones de la nueva emigración española son lo suficientemente grandes como para evitar cualquier análisis de tamaña frivolidad. Del 2008 al 2010, el primer trienio de la crisis, el número de emigrantes se mantuvo alrededor de los 25.000 anuales. Pero en el 2011 saltó a casi 38.000. Y en el 2012 podría situarse sobre los 50.000.

La historia -suele decirse- se repite. A grandes rasgos, eso puede ser cierto. Pero conviene distinguir los matices. El franquismo apreciaba mucho las remesas de divisas que remitían los emigrantes españoles, por lo general poco cualificados, y no tenía prisa por verlos regresar. Ahora es distinto. Ahora son titulados, y la Constitución insta al Estado a velar por su retorno. Como muy bien dijo el Rey, "la experiencia y la preparación \[de aquellos que hoy emigran] constituirán a su regreso un importantísimo efecto dinamizador de nuestra economía". Que así sea. Y cuanto antes, mejor.

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miércoles, 5 de diciembre de 2012

El número de españoles que emigran aumenta un 21,6% desde que gobierna Rajoy


El número de españoles que tomó la opción de emigrar en los primeros nueve meses ha aumentado un 21,6 por ciento durante los primeros nueves meses del año en comparación con el mismo periodo del año pasado, según las estimaciones de población actual difundidas este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Desde enero de 2011 han emigrado casi 1 millón de personas de España.
En total, entre enero y septiembre de 2012, un total de 420.150 personas abandonaron el país, frente a los 382.611 del año pasado (un 9,8% más). De ese total de emigrantes, 54.912 eran españoles (un 21,59% más que en el mismo periodo de 2011) y 365.238 eran extranjeros (un 8,2% más).
Récord en septiembre
El mayor número de salidas de españoles, ya sean nacidos en el país o extranjeros, se produjo en el mes de septiembre, cuando se registraron 6.924 salidas, seguido de febrero con 6.428 personas que tomaron la decisión de ir al extranjero y marzo, con 6.389 salidas. La cifra más baja en lo que va de año se registró en el mes de abril, con 5.531 casos, según los datos del INE.
Casi un millón
Desde enero de 2011, han emigrado de España un total de 927.890 personas, de las cuales 117.523 eran españoles y 810.367 eran extranjeros. Por género, la mayoría de emigrantes han sido hombres, 542.724, aunque la emigración de mujeres también ha sido grande, 385.166 mujeres han dejado el país desde enero de 2011.
Pérdida de población
Teniendo en cuenta la diferencia entre los que entraron en el país y los que salieron, en lo que va de 2012, España ha perdido 137.628 personas. Más concretamente, la diferencia entre los españoles que regresaron al país y los que se fueron fue en los nueve primeros meses del año negativa, de 25.539 personas, y la diferencia entre extranjeros que entraron y abandonaron el país fue también negativa, de 112.089 personas.
Fenómeno nacional
Además, por primera vez en los últimos años, este saldo entre inmigrantes y emigrantes fue negativa en todas las comunidades autónomas en el caso de los españoles, siendo Cataluña en donde la diferencia entre españoles que volvieron a la comunidad autónoma y los que se fueron fue mayor, con un saldo negativo de 6.521 personas, seguido de la Comunidad de Madrid, con un saldo negativo de 5.518 personas.
Frenazo a la inmigración
En cuanto a la inmigración, también se ha ralentizado con la crisis económica. En lo que va de año figuran 282.521 llegadas a España (un 18,3% menos que en el mismo periodo del año anterior), 29.373 de las cuales fueron de españoles (un 7,3% menos). Mientras, la inmigración de extranjeros se ha frenado respecto a los primeros nueve meses de 2009 un 19,4 por ciento, de los 314.191 inmigrantes llegados hasta octubre en 2011 a 253.149 en lo que va de 2012.
Más emigración, menos inmigración
Esta tendencia, en la que aumenta la emigración y desciende la inmigración, se ha ido apuntando a medida que avanzaba la crisis económica y se consolidó en 2011, el primer año en una década que registró más movimiento de emigración que de inmigración en España, con una diferencia de 57.182 personas. En total, el año pasado salieron de España 507.740 ciudadanos, frente a las 403.013 emigraciones registradas en 2010, y las 433.612 de un año antes. En estos tres mismos años entraron en el país 457.650, 465.169 y 480.974 personas, respectivamente.
 fuentes  http://www.elplural.com

Postal de navidad


martes, 27 de noviembre de 2012

El legado del exilio


La experiencia traumática de la Guerra Civil y del exilio no sólo ha llegado a nuestros días a través del testimonio fotográfico de Robert Capa, Manuel Moros, Auguste Chauvin, Agustí Centelles o Francesc Boix, el fotógrafo de Mauthausen, por citar sólo a algunos.
Los numerosos artistas, intelectuales y políticos que engruesan las filas del éxodo de 1939 nos han legado una importante producción artística, literaria y científica.

En el ámbito de las artes plásticas, muchos artistas dejaron testimonio de su experiencia. Antoni Clavé, Josep Franch-Clapers, Carles Fontserè, Nicomedes Gómez, Josep Bartolí, Josep Subirats, Manolo Valiente, José Lamuño... son algunos de estos creadores. En el MUME se puede disfrutar de la visión de una parte de la obra de Josep Franch i Clapés (Castellterçol, 1915–Saint-Rémy, 2005) que muestra la vida en los campos de concentración franceses y en los batallones de trabajadores extranjeros.

La literatura catalana fue muy prolífica en esos años de destierro. Nabí de Josep Carner, las Corrandes d’exili de Joan Oliver «Pere Quart», las Elegies de Bierville de Carles Riba, Els Fugitius y Els Vençuts de Xavier Benguerel o K.L. Reich de Joaquim Amat-Piniella son algunas de las obras que sólo se pueden explicar desde la perspectiva del exilio de sus autores. Para ellos, la literatura fue el oasis de libertad que su condición de exiliados no les permitía sentir. A través de la lengua materna se reencontraban con la patria que habían tenido que dejar contra su voluntad y materializaban con la escritura los sentimientos, angustias y miedos de la vida cotidiana.

Asimismo, el testimonio directo de la Guerra Civil y el exilio de historiadores como Ferran Soldevila, recogido en los Dietaris de l’exili i el retorn, o de Antoni Rovira i Virgili en Els darrers dies de la Catalunya Republicana, se han convertido en obras de consulta obligatoria para todas aquellas personas interesadas en este periodo histórico.

También fue muy prolífica la prensa escrita ya en desde los primeros momentos en los campos de concentración franceses. Además de Francia, el otro país rico en publicaciones en catalán fue México.
Entre esta prensa periódica cabe distinguir publicaciones a menudo más efímeras, vinculadas a partidos políticos y sindicatos como La HumanitatTreball oEndavant. Otras publicaciones periódicas relevantes fueron Revista de CatalunyaEl Poble CatalàQuaderns de l’Exili o la Revista dels catalans d’Amèrica.
En algunos países receptores, la llegada de exiliados republicanos contribuyó a dar un nuevo impulso a publicaciones ya existentes creadas por emigrantes catalanes en países como Chile y Argentina como es el caso de las revistas Germanor o Ressorgiment.



 


En esta sala dedicada al legado del exilio, además de artistas y escritores, también tienen cabida, entre otros, políticos, resistentes y hombres de ciencia. Todo ello indica que el exilio republicano tuvo también una relevancia cualitativa indudable. Las pérdidas en capital humano y científico fueron enormes y en muchos sentidos irrecuperables. Sin embargo, a pesar de todos estos obstáculos, en el exilio se iniciaron y desarrollaron grandes carreras artísticas y científicas de las que, a menudo, se beneficiaron los países de acogida, especialmente México y algunos otros estados latinoamericanos.

Como clausura de esta sala dedicada al legado del exilio, hay una pequeña estancia que recuerda varios ampurdaneses exiliados, un espacio de fotografía contemporánea (Alfred Mauve) relativo a los lugares de paso hacia el exilio del Empordà y una vitrina donde se recogen testimonios y herencias documentales del exilio, donde, de forma alternativa, se muestran donaciones y cesiones de los protagonistas del exilio republicano desde una óptica más individualizada y personal. En este espacio actualmente se pueden ver documentos relativos al maestro gerundense exiliado Josep Mir Fabrech (Sant Feliu de Guíxols, 1912 - Narbona, 2003).
 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Recuerdos casi olvidados


De tiempo en tiempo me acerco a los registros de Ellis Island para realizar, una vez más, la misma búsqueda. Empiezo buscando a Francisco Bernabé. Luego a Francisco Bernabé López. Quito acentos. Sustituyo Francisco por Francesco. Busco a Francisco López (¿quizá tomaron su segundo apellido por su primer apellido?). Lo intento con tres o cuatro variaciones de Bernabé. Sigo las infinitas sugerencias que me da el buscador. El resultado siempre es el mismo: ni rastro de Francisco José Bernabé López.
Sobre Francisco José sólo conservo testimonios indirectos desgastados por el tiempo, un par de fotos llenas de silencios y la copia de su certificado de nacimiento. El testimonio más directo que conservo es de mi abuela, quien una mañana me dijo que su hermano Francisco se había quedado en América. La inmensa alegría  que me invadió al imaginar la existencia de familiares lejanos se disipó en un instante cuando comprendí el verdadero sentido de aquellas palabras: Francisco había fallecido en América. En esta manera sencilla e indirecta de referirse a la muerte me pareció entrever un episodio demasiado doloroso, y aquella mañana preferí no indagar más sobre la vida y la muerte de aquel tío mío.
Mucho tiempo después volví a interesarme por la vida de mi tío Francisco José. Sobre él supe que nació en la comarca de Lubrín, provincia de Almería, el día 22 de junio de 1895. Era el mayor de los cuatro hijos de José Bernabé Serrano, natural de Albanchez, también en Almería, y de Luisa López Fernández, natural de  Lubrín. Francisco José pasó probablemente la mayor parte de su infancia y su juventud en un caserío situado entre Albanchez y Lubrín. De este caserío emigraría en algún momento a Cuba junto a su padre José y a su hermano Roque. Más adelante emigraría a Norteamérica, y allí se quedó. Con la muerte de Francisco José se cumplieron las palabras de aquella chica dotada de sospechosas habilidades, quien un buen día le espetó con tono de amenaza si no te casas conmigo, no volverás de América. No se casó con aquella chica. Tampoco volvió de América.
No recordamos las fechas ni los lugares por los que Francisco José transitó y vivió. Sabemos que su hermano Roque pasó por Ellis Island procedente de Cuba en 1918, y que se dirigía a la casa de un tal José López residente en el 97 de Commerce St, Newark. Volvió a pasar por esta isla en 1920, esta vez en dirección a Youngstown, Ohio, donde le esperaba un tal José Cortés en el 385 de East Federal St. Y naturalmente sabemos que Roque estuvo en Buffalo, New York, como atestigua la fotografía que se tomó en el Estudio de Loffredo. Pero de Francisco José, ni rastro.
Conservamos, eso sí, una impactante fotografía tomada el día de su entierro. Junto a la entrada de un cementerio, se reúne un grupo de gente a ambos lados del ataúd del difunto, expuesto de cuerpo presente. El suelo está cubierto por una delgada capa de nieve helada. Es un día muy frío y soleado.
Detrás del ataúd, y ligeramente inclinado sobre el mismo, podemos reconocer el rostro abatido de su hermano Roque. Junto a Roque, un hombre de aspecto elegante y respetuoso, con el cabello echado hacia atrás y los ojos puestos en el difunto.
El resto de la comitiva está formado por medio centenar de personas, en su mayoría hombres jóvenes que no superarán los 30 años. Sus caras me resultan extremadamente familiares, a pesar de que casi cien años nos separan. Son sin duda los Cortés, los Sáez, los López, los Bernabé, los Carrión, los Aliaga, los Molina y los Ramos, que en su día bajaron de la Sierra de los Filabres y se embarcaron juntos en un trasatlántico rumbo a Norteamérica. Son vecinos, amigos, primos y hermanos de la Rambla Aljibe, de los Herreras, del Marchal, del Chive y de la Breña. De Lubrín y de Albanchez. Son mis emigrantes mediterráneos. Son el recuerdo de mis emigrantes mediterráneos.
Detrás del grupo reconocemos la verja del campo santo, indicado por un alto pilar de piedra coronado por una cruz, en el que podemos leer la palabra CEMETERY y el monograma compuesto por los caracteres IHS. Sobre la verja se aprecian los troncos y las ramas de algunos árboles desnudos que se entrecruzan en la imagen con desnudos postes de telefónos. Se asoman, al fondo de la estampa, los tejados de varias casa, todos ellos a dos aguas excepto un0, que es de tipo mansarda.
El fotógrafo se ha esforzado a todas luces por excluir de su obra cualquier rastro prosaico ajeno al propio drama y, con ello, ha conseguido frustrar una y otra vez mis intentos de encontrar la pista que necesito para desvelar las circunstancias de la muerte de Francisco José. Creemos recordar que fue en una mina o quizá en una fábrica. Dudamos si realmente nos contaron o acaso imaginamos que fue debido a una explosión, o a un derrumbamiento o al escape de alguna sustancia volátil nociva.
A día de hoy, esta fotografía es el único rastro material que tenemos sobre el paso de Francisco José por Norteamérica. Si puediese abrirme camino entre el compacto grupo de gente, quizá podría ver mejor el coche fúnebre, del cual sólo adivino débilmente su techo. Quizá podría leer la columna de sucesos que esa persona que nos da la espalda está hojeando. Quizá podría reconocer el nombre de una calle, o quizá podría leer el letrero de una tienda. El día que logre encontrar en esta fotografia esa pista que tanto deseo, conseguiré que me hable de toda una vida, y no sólo de toda una muerte.
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La memoria de los emigrantes


OL RINCÓN BOROBIA
SANTA CRUZ DE TENERIFE
 Pocos conocen los tesoros documentales que guarda el Centro de Documentación de Canarias y América (Cedocam), pero son muchos e importantes. Se trata de incalculables riquezas que atestiguan las migraciones de los canarios al continente americano y lo que allí hicieron.
Ya sea a modo de papeles oficiales, de libros, de películas, de fotos o de discos, la sede del Cedocam, que este mes ha cumplido cinco años desde que se inauguró en pleno centro de La Laguna, guarda con celo los testimonios de una larga relación entre canarios y americano, que comenzó en el siglo XVI.
El director del centro y profesor de la Universidad de La Laguna, Manuel Hernández González, explica que entre los fondos a destacar se encuentra la biblioteca privada del palmero David Fernández, que fue profesor de la Universidad Central de Caracas (Venezuela) y a lo largo de su vida reunió 20.000 libros de literatura, historia, etnografía, medicina y otras materias.
Su familia donó su legado al Cedocam y entre su colección destacan las obras completas del escritor y lingüista Andrés Bello y del militar, político y humanista Francisco Miranda, ambos venezolanos.
David Fernández fue, además de profesor de Historia de Medicina, periodista. De hecho, llegó a dirigir el periódico El Drago, en Montevideo (Uruguay) y la revista Canarias Gráfica, de Venezuela. La historia que consiguió acumular este ilustre palmero está ahora en el Cedocam al completo y se puede consultar.
En realidad, todo el archivo del centro puede ser consultado por quien quiera con sólo presentar el DNI. Y excepto los volúmenes más delicados, los demás también pueden ser prestados.
Manuel Hernández informa que uno de los proyectos del centro es facilitar el catálogo de sus fondos en internet, y espera que pronto esté en la red. De momento, ya hay unos 30.000 volúmenes catalogados.
Mientras se termina este catálogo, hay que acercarse hasta allí y buscar entre las paredes de este lugar encajado en dos casas laguneras, una de ellas la Casa Fonseca Baulén, del siglo XVI. Su arquitectura típica, con su patio canario y sus elementos de madera, ofrece un ambiente relajado y dispuesto para el estudio y la investigación. En esta parte del centro se encuentra la biblioteca. En cuanto a la otra casa, del XIX, da a la calle Tabares de Nava y se aprovecha para realizar las labores de catalogación y guardar los fondos manuscritos y el archivo.
Recorrer las estanterías del Cedocam es seguir los pasos de los canarios en los países americanos y conocer cómo eran sus vidas allí, a qué se dedicaron, qué negocios levantaron, las vicisitudes por las que pasaron y cómo proporcionaron las islas. Dos de los fondos que el director del centro también destaca es el donado por el Consulado de Venezuela, que dejó más de 1.000 volúmenes, y el de la Casa Rómulo Betancourt, de La Orotava, que ofreció unos 500 libros.
Además, el centro tiene convenios con las universidades canarias, por lo que cualquier publicación sobre la historia de América también está en el Cedocam.
Manuel Hernández informa de que la riqueza del archivo es tal que muchos de los documentos no se pueden encontrar en el resto de Canarias ni en España. Por eso, no es raro ver investigadores que viajan desde la Península hasta La Laguna para documentarse.
Además de los libros que se consultan libremente en la biblioteca, el Cedocam tiene manuscritos muy valiosos que deben ser cuidados de forma especial y que para consultarlos hay que pedir permiso.
Entre ellos destacan los de los canarios Nicolás y Patricio Estévanez. El primero de los hermanos fue militar, político y traductor. A él se debe, por ejemplo, algunas importantes versiones en español, como La Política de Aristóteles, Obras escogidas de Séneca y Obras escogidas de Cicerón. Estuvo destinado en las Antillas, y también prestó sus servicios en Puerto Rico y Cuba, donde fue propuesto para comandante por méritos de guerra.
En cuanto al segundo, fundó y dirigió La Ilustración de Canarias, una de las dos grandes publicaciones que tuvo el Archipiélago en el siglo XIX. También fue director de Diario de Tenerife (1886-1917). También fue concejal de Santa Cruz de Tenerife y siguió a su hermano a París y Lisboa, donde trabajó en periódicos y continuó con sus traducciones.
Otros manuscritos que cuida el Cedocam son los del santacrucero Teobaldo Power, músico y compositor del que se conservan obras originales, como los Cantos Canarios, además de todo su archivo personal.
Música
El Centro de Documentación de Canarias y América tiene además una interesante colección de discos y películas. Uno de los objetivos del centro es digitalizar los discos que posee y que han sido hechos por canarios en Canarias o en América.
Entre ellos, destacan los de Ignacio Pérez González. Este fabricante de discos emigró a Venezuela y en 1950 abrió su propia fábrica en Caracas.
También se guarda la música de Juan Pulido, un canario que se fue a Cuba en los años 20 y que recibió el apodo de El emperador de la canción. El centro tiene más de cien canciones suyas.
El Cedocan posee un reproductor de discos de pizarra, con lo que pueden rescatar verdaderas joyas musicales y pasarlas a formatos más seguros.
En cuanto a las películas de la colección de este Centro de Documentación, se pueden ver directamente en el centro, en una pequeña sala habilitada para ello, y también están digitalizadas para su mejor conservación y manejo.
El fondo de fotografía es igualmente importante, con más de 4.000 imágenes antiguas de canarios que emigraron a América, o hechas por ellos. Una documentación gráfica que incluso ha sido expuesta al público en algunas ocasiones. Recientemente, el Cedocam ha llegado a un acuerdo con los emigrantes canarios para que cedan las fotos de sus vidas en los países de América y poder guardar una copia de ellas a modo de documentación con perspectiva histórica.

FUENTES LA OPINION:ES