domingo, 22 de septiembre de 2013

Mi sueño era venir aquí, Australia es un lugar que atrae y engancha"

Acaba de cumplirse el octavo mes de su llegada a Australia y ya se siente dentro de la rueda de la actividad laboral y de la corriente vital de este país perteneciente a la Commonwealth británica. Quizás sea porque tiene sus objetivos bien definidos y unos conceptos claros, que pasan por trabajar duro y adaptarse a su nuevo entorno para poder vivir experiencias únicas y seguir viajando.

Vanessa Aliaño Garriga salió de Es Castell, su lugar de residencia, hacia el Reino Unido, y esa fue su plataforma para ir 'down under', bajar al hemisferio sur y contemplar los colores, animales y paisajes que hasta hace poco solo formaban parte de una aventura largamente anhelada.
 
-¿Siempre quiso viajar a las antípodas?
- Siempre. Mi sueño era venir aquí, entre otras cosas porque es uno de los destinos más bonitos, más caros y más difíciles de acceder. Además está muy lejos, barajaba otros lugares, como Estados Unidos, pero por la situación geográfica creo que estaré a tiempo de ir allí. Australia siempre me había llamado la atención y, si te gusta viajar, que es mi caso, es un lugar que atrae y engancha.

-Australia históricamente ha sido un país receptor de inmigración, incluso promovía ese flujo, pero ahora cierra sus puertas. ¿Ha sido difícil abrirse camino?
- Yo no he venido a quedarme ni a encontrar el trabajo de mi vida, trabajo para poder pagarme mis gastos, los viajes que hago y para estar a gusto, como la mayoría de los españoles que conozco aquí. Es muy difícil encontrar trabajo nada más llegar, sobre todo si solo buscas en tu sector. Lo que es cierto es que en Australia los diplomas, carreras o masters europeos no valen nada. Aquí hay que demostrar y luego hablar.

- ¿A qué se refiere?
- Si quieres trabajar en algún lugar tienes que ser extremadamente pesado, insistir mucho, llamar casi cada día....es algo a lo que los europeos no estamos acostumbrados, pero aquí funciona así. Cuesta entrar en su mundo, pero una vez pasada la línea entras en la 'centrifugadora', como lo llamamos los españoles aquí, y el resto va sobre ruedas. Aunque al principio sea fácil desanimarse, hay que ser fuertes y positivos. Lo único que cae del cielo es la lluvia.

- Habla como si existiera una frontera invisible, sin embargo, da la impresión de que es un país próximo en su estilo de vida.
- Yo había oído que es una cultura que se parece mucho a la europea, con la excusa de que había sido una colonia inglesa...pero no. Hay muchas diferencias entre nosotros, supongo que por la cantidad de inmigración que recibe, por la mezcla de esas personas con la cultura australiana, porque están al final del mundo..., distintas razones. Es complicado meterse en su mundo pero una vez te integras y te relacionas con gente australiana, son simpáticos y divertidos.

- En las últimas elecciones el Partido Liberal se hizo con el poder, en coalición con el Partido Nacional, y entre sus primeras propuestas está la de detener la entrada de inmigrantes ilegales y restringir los permisos a refugiados. ¿Le preocupan estas noticias?
- La verdad es que no sigo mucho la actualidad política, pero sí he estado pendiente de las elecciones y de los movimientos en leyes que afecten a inmigrantes, porque es la parte de la que nos tenemos que preocupar. Por ejemplo, que hayan subido el precio de las visas a la hora de extenderlas, de 500 dólares a 700 más o menos, de más restricciones a la hora de solicitar según qué visado, el precio de un chequeo médico..., en fin, todo lo que nos ocupa durante nuestra estancia en el país.

- ¿Cree que es una sociedad con menos problemas que la española o la europea?  
- No me parece que existan grandes problemas sociales, aunque sí me ha llamado la atención desde que llegué la cantidad de gente que mendiga, pidiendo monedas para el metro o el autobús, para pasar la noche en algún hostal o llevarse algo de comida a la boca. Es algo que no entendía y, preguntando a amigos australianos, cada uno tiene su versión. Hay quien dice que estas personas eligen estar así, porque el Gobierno les da una ayuda cada mes con la que sobrevivir, pero que esa era la opción que habían elegido; otros opinan que es una vergüenza, y que con la cantidad de impuestos que se pagan el Estado podía ayudar a esa gente y no lo hace.

- ¿Y cuál es su percepción?
- Creo que Australia es, en general, un país muy seguro y controlado, a pesar de la cantidad de inmigración que tiene, que le hizo falta en su momento y que sigue necesitando. Hay que tener en cuenta que es una isla que dobla el tamaño de Europa entera pero que, sin embargo, tiene la mitad de población que España.

Esa población se concentra en  las principales ciudades como Sidney, Melbourne, Canberra, Darwin y Perth. Lo que está ocurriendo ahora es que están llegando muchos inmigrantes de golpe, debido a la crisis mundial, y es más difícil encontrar trabajo. A pesar de eso, tienen una tasa de paro del 4 o 5 por ciento, supongo que no quieren que se les vaya de las manos. Es un país de muchas oportunidades si sabes aprovecharlas y trabajas duro. No dejas de ser un inmigrante más y tienes que demostrar lo que vales.

-Y para ello tuvo que cambiar el turismo y el marketing por la restauración.
- Justo cuando llegué trabajé un par de días a la semana en un catering español sirviendo paellas. ¡Tiene guasa irse a la otra punta del mundo y servir paella, pero aquí les vuelve locos! Después hacía horas en una tienda de bebés, he trabajado en varios bares y ¡hasta en la Fórmula 1, donde me lo pasé genial! Ahora estoy de encargada en uno de los mejores restaurantes de Melbourne, Livingroom, que está en el suburbio de Malvern. Es muy acogedor, y la comida es una mezcla entre francesa e italiana.

-  ¿Qué es lo que más le impactó al llegar a Melbourne?
- Llegué por la noche, estaba cansadísima, por el jet lag y tantas horas de vuelo. Me bajé del avión como en un sueño. Compré un billete de autobús para ir a la estación de Southern Cross y me costó 20 dólares. Ahí me dí cuenta de lo caro que era el país..., cuando vi los rascacielos me quedé sin palabras. Primero viví en el suburbio de Prahran, con una familia que me acogió; después he cambiado de piso un par de veces, por el precio, porque el alquiler es lo más caro, y por estar lejos del trabajo. Así que ¡me compré una bici! Es lo primero que hay que hacer  aquí, así me ahorro el transporte. Ahora vivo en el centro, detrás de la Eureka Tower. La zona está bien para salir a comer, tomar copas o ir de compras, pero yo prefiero invertir el dinero en viajar por ahí.

- ¿Ha podido conocer otras zonas del país?
- Sí, he visitado The Great Ocean Road, Phillip Island, The Grampians, la estación de esquí Mount Buller y Sidney. Siempre que puedo me voy y cargo pilas. Pero Australia es solo una parada, seguramente viajaré por Asia, porque he hecho muchos amigos de allí. Tengo claro que España por ahora puede esperar, y aunque a veces me gustaría estar con mi familia y amigos de Menorca, ellos saben que soy feliz y que ahora es mi momento de viajar.
fuenteshttp://www.menorca.info/menorca/474479/sueno/venir/aqui/australia/lugar/atrae/engancha

Los motivos de los españoles para emigrar a Ecuador

Ángel Zurdo
Ángel decidió irse de España porque no conseguía trabajo. Según él, "no había manera de quedarse".
Un año ha tenido que esperar en Ecuador el joven español Ángel Zurdo para obtener un puesto de trabajo en el área de su especialización. En agosto de 2012, decidió salir de su país después de no encontrar empleo. Y como él, un buen número de españoles está llegando a residir en diversas ciudades ecuatorianas en una migración que va creciendo.
Los datos actualizados a julio de este año por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de España señalan que en 2012 Ecuador fue uno de los principales destinos de los emigrantes españoles junto a otros países como Reino Unido, Francia, Alemania, Venezuela y Argentina.
Según los datos del INE, en apenas un año, entre enero de 2012 y el mismo mes de 2013, se evidencia un aumento del 51,6% en el número de españoles residentes en territorio ecuatoriano.
Así, a enero de 2013 el INE registra 21.009 residentes españoles en Ecuador, mientras que a enero de 2012 la cifra era de 13.855. Y más atrás, en 2010, el número fue de 7.524.
Se trata de una emigración en claro ascenso, aunque no se sabe qué proporción de esos casos corresponda a personas que inicialmente partieron de Ecuador a España, obtuvieron la nacionalidad española, y ahora regresan a su país de origen apareciendo en los registros como españoles. También es claro que la comunidad de nacionales españoles en Ecuador es menor en comparación con las grandes comunidades de residentes españoles que se mantienen en países como Argentina, Francia y Venezuela.

Españoles residentes en Ecuador

  • 2013: 21.009
  • 2012: 13.855
  • 2011: 10.147
  • 2010: 7.524
Fuente: Instituto Nacional de Estadística de España
En cualquier caso, según el INE, los 59.724 españoles que abandonaron el país con diversos destinos durante 2012 se concentraron, especialmente, en el rango de entre los 25 y 44 años.

Países donde residen más españoles, 2013

  • Argentina: 385.388
  • Francia: 206.589
  • Venezuela: 183.163
  • Alemania: 116.056
Y ese es el margen de edad en que se ubica Ángel, oriundo de la comunidad de Extremadura, quien a sus 26 años se encuentra ahora en la ciudad ecuatoriana de Latacunga, en el centro de Ecuador, alistando un contrato como técnico aeronáutico en el aeropuerto de dicha urbe.
"Salí de España porque allí no había trabajo. Al contrario, empresas en crisis, miles de jóvenes en paro (desempleados), desahucios, subida de precios. No había manera de quedarse", le comenta a BBC Mundo Ángel, quien en Madrid había estudiado cuatro años técnicas de mantenimiento de aeronaves y realizado prácticas en compañías aéreas.
Ya en Ecuador, a Ángel le tomó cuatro meses hallar su primer trabajo en una tienda de venta de teléfonos móviles. Luego trabajó en una oficina de capacitación en temas de seguros. Y ahora espera poder firmar cuanto antes su contrato en Latacunga.

¿Por qué a Ecuador?

Miguel Pérez
Miguel Pérez se fue de España después de buscar sin éxito trabajo como periodista durante nueve meses.
"Sí que se nota bastante la llegada de españoles a Ecuador", le dice a BBC Mundo la gerente del Centro Cultural Español, María Jesús "Chus" Álvarez. A dicha entidad, localizada en el norte de Quito, acuden ciudadanos ibéricos para participar de actividades de integración y buscar contactos e información.
En el Centro Español conocen a migrantes como Miguel Pérez, un periodista de 33 años, quien llegó en 2012 a Quito para trabajar como redactor en un medio de comunicación, después de nueve meses de no encontrar trabajo en su profesión en España tras la finalización de una maestría en periodismo.
"Mi tiempo en Ecuador ha sido muy positivo. Me ha ido bien tanto a nivel laboral como en cuanto a la ciudad y al país. Me parece fascinante todo. Ya lo siento como mi segunda patria", le comenta Pérez a BBC Mundo.
"Mi tiempo en Ecuador ha sido muy positivo. Me ha ido bien tanto a nivel laboral como en cuanto a la ciudad y al país. Me parece fascinante todo. Ya lo siento como mi segunda patria"
Miguel Pérez, periodista español
Para el reportero, la llegada de sus compatriotas a Ecuador tiene que ver con la crisis en su país y los comentarios "boca a boca" entre españoles, así como con los anuncios del gobierno ecuatoriano de ofrecimientos de empleo en sectores como la educación y la salud.
En efecto, en junio pasado autoridades de educación de Ecuador anunciaron en España la existencia de 500 puestos de trabajo para profesores universitarios que formen a futuros docentes ecuatorianos. Unos 5.000 maestros de primaria y secundaria también serían requeridos dentro de los próximos cinco años.
Y el gobierno ecuatoriano además ha hecho un llamado a médicos españoles a postularse para el programa "Ecuador Saludable", por el cual se busca cubrir alrededor de 1.500 puestos de trabajo para especialistas médicos en diversas ramas, en una convocatoria abierta tanto a galenos ecuatorianos que viven el exterior como a extranjeros.

Buenos sueldos

Muchos acuden al Centro Cultural Español para participar de actividades de integración y buscar contactos e información.
La oferta de empleo para profesores universitarios extranjeros, que no ha estado exenta de ciertas controversias en Ecuador, incluye salarios que oscilan entre US$2.200 y US$5.000 mensuales, además de ayudas económicas para vivienda, alimentación y transporte, según lo anunció en su momento en Madrid la subsecretaria ecuatoriana de Desarrollo Profesional y Educativo, Miriam Aguirre.
Actualmente ya hay docentes y médicos españoles trabajando en Ecuador. De igual forma, hay ciudadanos españoles con importantes cargos conectados a algunos entes del Estado. También hay quienes han arribado para laborar en empresas privadas españolas asentadas en este país andino, mientras otros han llegado a probar suerte.
De esta forma, Ecuador, que por muchos años ha visto emigrar a miles de sus ciudadanos rumbo a España, ahora empieza a recibir un creciente número de españoles que llegan en diversas condiciones.
A decir de Fernando Guerrero Cazar, catedrático de la Universidad Católica del Ecuador y coordinador de un grupo de investigación sobre migraciones internacionales, se pueden encontrar ciertas desigualdades entre las características de la migración promedio de ecuatorianos a España y las condiciones en que ahora se producen determinados traslados de españoles a Ecuador.
"Muchas veces se ha visto a las migraciones internacionales con una carga negativa, y se ha olvidado que en estos procesos de interrelación entre distintas culturas también hay intercambio de experiencias y aprendizajes"
Fernando Guerrero Cazar, Universidad Católica del Ecuador
No obstante, el analista señala que el tema de las migraciones internacionales es en sí mismo "un fenómeno muy amplio".
"Muchas veces se ha visto a las migraciones internacionales con una carga negativa, y se ha olvidado que en estos procesos de interrelación entre distintas culturas también hay intercambio de experiencias y aprendizajes", le dice Guerrero a BBC Mundo.
O en palabras del reportero español Miguel Pérez: "Creo que es una lección que nos da la historia de humildad y de tolerancia hacia el prójimo. Los flujos migratorios se invierten. Al principio en España nadie lo entendía, pero ahora ya es una realidad y hay que aceptarla. Es así, ahora venimos acá a trabajar. Somos migrantes".

Migración española

Por: Diego  Andrés  Almeida*

analisis@hoy.com.ec

En días pasados, la BBC publicó una curiosa nota titulada “Los motivos de los españoles para emigrar a Ecuador”. En este artículo se presentan interesantes datos y anécdotas. El que más llama la atención es que de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística de España (INE), en el período comprendido entre enero 2012 y enero 2013, se evidenció un aumento del 51,6% en el número de españoles residentes en el Ecuador. 

Según el INE, los países donde más españoles residen actualmente son Argentina con 385 388, Francia con 206 589 y Venezuela con 183 163. Quizás muchos se sorprendan al conocer que a enero de 2013, el INE registra 21 009 residentes españoles en Ecuador, mientras que a enero de 2012 la cifra era de 13 855, y en 2010, el número fue de 7 524. Diversos estudios comenzarán a aflorar sobre el impacto de esta migración, al igual que en su momento se estudió los efectos de la migración de ecuatorianos al viejo continente. En el caso de la migración de ecuatorianos, España se vio beneficiada por la mano de obra que nuestros compatriotas brindaron tanto en la industria de la construcción como en la agrícola. 

De acuerdo con cifras del Banco de España, los envíos de remesas desde el exterior a España se han incrementado hasta llegar a 5 922 millones de euros en 2012, en 2011 fueron 5 712, mientras que en el 2010 fueron de 5 376. Debido a nuestro sistema tributario (5% de ISD) se estima que el envío de divisas desde territorio ecuatoriano no será mayor, lo cual beneficiará a nuestra economía debido a que los ingresos de los migrantes ayudarán a dinamizar aún más nuestro mercado local.

Por el bien de nuestra sociedad, y la prosperidad de las nuevas generaciones de ecuatorianos, debemos aprovechar esta oleada migratoria logrando que los profesionales españoles compartan sus conocimientos y capaciten a los profesionales ecuatorianos. Aquellas industrias que contraten a profesionales españoles con títulos de tercer nivel en adelante deberán velar para que la transmisión de conocimiento a los colaboradores locales sea efectiva y duradera. El Gobierno ya ha ofrecido plazas de trabajo a profesores universitarios españoles para que formen a futuros profesores del país. 

De parte de los ecuatorianos, los migrantes españoles recibirán un estilo de vida diferente; la posibilidad de visitar zonas geográficas diversas y únicas, y la posibilidad de potenciar su carrera profesional. Al igual que nuestros compatriotas lo hicieron y lo hacen en Europa, los españoles deberán respetar la cultura local, buscando una armonía para evitar conflictos sociales.

*LCENCIADO EN CIENCIAS POLÍTICAS POR HAMPDEN SYDNEY COLLEGE (EEUU) Y MBA POR EL INSTITUTO EMPRESA (ESPAÑA). INVITADO DE HOY.

 fuenteshttp://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/migracion-espanola-591201.html

sábado, 14 de septiembre de 2013

El panadero con el pan

La madrugada de ayer pensé que era una broma. En España, una empresa llamada Avanza, externalización de servicios, puso un anuncio en dos portales de empleo, Infojobs y Laboris, para reclutar personal. La empresa tenía dos vacantes para repartir “bollería”, esto es pan, a partir de las cuatro de la mañana de lunes a sábado. El salario ofrecido era de 12 mil 220 euros al año, esto significa alrededor de 18 mil 115 pesos al mes, salario bruto.
La descripción del trabajo es obvia: hay que cargar productos en una camioneta, repartir la mercancía en una ruta establecida, entregar y recibir notas y facturas, así como depositar el dinero en efectivo en el banco. Todo esto en las comunidades de Villaverde, Coslada y Alcorcón, en la zona este y sureste de la capital española. Los requisitos mínimos para obtener las plazas: buena presencia, vehículo propio, licencia de manejo, ser persona seria y responsable, y ser licenciado en administración de empresas, diplomado en ciencias económicas o similar.
El maestro José Pagés Llergo, para burlarse de las deficiencias del sistema educativo mexicano solía amenazar precisamente con poner en los periódicos un anuncio: se solicitan licenciados con bicicleta, para el reparto de su revista Siempre!
La realidad mexicana era que la clase media del país, en una sociedad que no tiene idea de lo que es planificación educativa ni orientación vocacional, las universidades públicas de México se atiborran sin ton ni son, sacando hornadas de abogados que no podían encontrar trabajo en ninguna parte. Igual había pasado antes con la carrera de ingeniería e iba a pasar con las escuelas de arquitectura poco después: hoy con los licenciados en ciencias y técnicas de la comunicación.
En el caso del anuncio español se trata de un cruel indicador del índice de desempleo que abate España, acercándose peligrosamente a 30% de la población apta para el trabajo. Uno de cada tres españoles está en lo que allá se llama paro y aquí miserable desempleo. Valga indicar que por la mañana, hora de México, ya no se aceptaban más solicitudes para las plazas de repartidores de lujo: ya se habían cubierto. En México comienza a pasar lo mismo. Las universidades se han convertido en maquinaria insaciable e incansable que convierte a miles de jóvenes en carretadas de inútiles seres humanos con un diploma para especialidades que no tienen vacantes, y una negra perspectiva delante suyo.
España está comenzando a revivir una etapa de su historia reciente. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, con una economía destrozada por una crudelísima guerra civil, el franquismo se sostuvo durante decenios sobre dos pilares esenciales: una férrea dictadura con extrema limitación a las libertades cívicas y sociales, y una masiva emigración a las economías de Europa Occidental que comenzaban a reponerse y necesitaban brazos. De esta suerte, uno se encontraba trabajadores agrícolas, obreros, cocineros, camareros españoles en los campos, fábricas, hoteles y restoranes de Alemania, Suecia, Suiza, Francia o Inglaterra. Los braceros españoles mantuvieron a flote la economía de España de la misma manera que nuestros migrantes de Estados Unidos evitan con sus remesas que México se hunda. España llegó a ser así la décima economía del mundo.
Hoy, paradójicamente, los expertos en reclutamiento de personal le recomiendan a los calificados graduados universitarios españoles que no encuentran trabajo en la económicamente maltrecha Europa, que busquen chamba en Brasil, Colombia… o México.

Cómo emigrar a Alemania y durar allí más de tres meses

  • Algo falla en la integración de los españoles en Alemania: dos de cada tres acaba volviendo.
  • Varias iniciativas intentan vertebrar la comunidad española en Alemania en torno a la comunicación y la búsqueda de empleo.
Estación central de Berlín
Hemos escuchado mucho, quizá demasiado, sobre Alemania en los últimos años. Un país que se ha cargado de connotaciones positivas y negativas a medida que se convertía en uno de los destinos prioritarios para los españoles que salen del país, y en el blanco de las críticas a la política de la UE y la troika.
Y a pesar de escuchar tanto, las historias que nos cuentan sobre los españoles que se marchan —empaquetadas en sus dos formatos más comunes: "Españoles por el mundo: Mira cómo se triunfa en Alemania" o "El drama de la inmigración: Como en España en ningún sitio"— pocas veces reflejan la complejidad de un fenómeno que poco tiene que ver con el sueño americano alemán o con la emigración de hace 40 años.
Se suelen quedar en la tragedia (para el país) o el éxito (para la persona) que supone abandonar España. Olvidando que la verdadera historia empieza justo después.
La comunidad de españoles en Alemania está ganando relevancia. El número de españoles que emigra al país germano ha crecido un 50% en cincos años. Y sin embargo, dos de cada tres regresan a España al poco tiempo. ¿Problemas de integración? ¿Falsas expectativas? lainformacion.com ha hablado con dos españoles que, desde distintos medios, están aglutinando a los españoles que viven en Alemania, o a los que están a punto de hacerlo.
"Antes de venir, la gente viaja virtualmente a Alemania...", dice José Gayarre sobre lo que él llama "movilidad 2.0". José es un trabajador de la Deutsche Welle (el medio público alemán para el resto del mundo) en Colonia. Un navarro que cuando llegó a Alemania luchaba por hacerse con un periódico impreso en español y se comunicaba con los suyos (qué cosas) por teléfono. "...Y lo que encuentra la gente en internet y las redes sociales no tiene por qué ser verdad. Cualquiera que vive aquí suelta un tópico, y alguien en España que tiene esperanzas de irse se lo cree".
José lleva años esforzándose por facilitar la llegada y la integración de españoles en Alemania. Empezó creando una página en Facebook sobre el tema, y ahora se ha mudado con su comunidad a Destino Alemania, una web que mezcla información sobre Alemania con información útil para inmigrantes sobre vivienda, papeleo, trabajos, ayudas, cursos de alemán, etc. Además, José gestiona ofertas de empleo para trabajadores españoles.
Al otro lado de Alemania, en Berlín, se encuentra Diego Ruiz del Árbol, un ingeniero informático que creó junto a un amigo Berlunes, el blog satírico de referencia para gran parte de los germanófilos hispanohablantes. Su lema: "ellos tienen Mallorca, nosotros tenemos Berlín".
En posts como este, Diego y algo más de una decena de colaboradores advierten (con mucho humor y mala baba, pero con cariño) de lo que les espera a los españoles que, como él en su día, se plantan en Berlín "a la aventura". "Berlín es el Bundesland con más paro de Alemania. No hay casi industria. Y además no es el mejor sitio para la gente cualificada. Tiene un polo tecnológico y start-ups que pueden estar bien para algunos tipos ingenieros (no todos), pero la mayoría de los trabajos son en el sector servicios", dice Diego bajito, para que sus dos hijos no se despierten de la siesta. A parte de entretener, Berlunes también ha creado su propio buscador de trabajo mediante un acuerdo con una portal de empleo.
Preguntamos a Diego y José para que nos den sus claves para sobrevivir al periodo de integración en Alemania.

¿Por qué es tan alto el ratio de vuelta?

DR: Es una cuestión cultural y de expectativas erróneas. Lo de que en Berlín se habla inglés es un mito. Se habla alemán y se cobra poco. No puedes esperar llegar sin saber alemán y cobrar 1.500€ el primer día. Además, en el plano laboral, eso de mandar el CV a veinte empresas por mail en un segundo no funciona. A una empresa alemana no le importa esperar el tiempo que sea para encontrar el perfil que busca. Hay que informarse mucho sobre la empresa y preparar un portfolio y una oferta que les atraiga. Luego, a la larga, lo más importante para quedarse es que te guste la cultura y amoldarte a ella.

¿Aprendo alemán aquí o allí?

JG: Hay que preparar mucho desde España. Hacer un curso de alemán, aunque sea básico, te evita ciertos traumas al empadronarte, abrir una cuenta en el banco, etc. Pero el alemán no se aprende en España, eso está claro.
DR: No se aprende ni en 3, ni en 6 meses, eso es vender la moto. Se necesitan unos dos años para hablarlo decentemente y toda la vida para hablarlo perfecto. Así que lo mejor es tener un medio de vida en Alemania mientras se sigue aprendiendo.

¿Pero se necesitan de verdad más españoles en Alemania?

JG:  Alemania tiene un problema demográfico bastante grande debido a la baja tasa de natalidad y la inversión de la pirámide poblacional. Es atractivo que lleguen trabajadores de fuera para compensar, y hay también ciertos sectores que realmente están muy necesitados de mano de obra para seguir soportando la economía alemana: enfermería, medicina, informática, ingeniería, electricistas, trabajadores técnicos cualificados...

¿Qué tipo de trabajo me espera?

JG: Las enfermeras, por ejemplo, empiezan en asilos de ancianos, instituciones psiquiatricas, sitios donde no necesitan el alemán al 100%. No se llega directo al quirófano. Y una vez se integran y pasan a una clínica son ellas las que tienen que luchar por ascender. Porque en las clínicas también hay alemanes que quieren subir. Conozco a muchas que se han quejado porque no era lo que esperaban. Cuanto más se sepa lo que a uno le espera, mejor, para no sufrir más de lo necesario y contar con ello si se quiere quedar. Hay que tener en cuenta que muchas empresas alemanas se van a reclutar a España pensando que están sacando a la gente del hambre.

¿Hay hispanofobia en Alemania?

DR: Los alemanes son muy prácticos, saben que les hace falta población y que tú estás aquí por eso. La germanofobia en España es mucho mayor que el rechazo a los extranjeros en Alemania. Y en eso juegan un papel importante los medios de comunicación, que aquí, en general, son bastante más responsables y tiran menos de estereotipos. En España se ha demonizado a Merkel para evitar hacer autocrítica.

¿Qué hay del estereotipo del europeo del sur que gorronea del Estado del Bienestar?

JG: En el oeste y el sur de Alemania, los españoles hemos heredado unamuy buena reputación de la anterior ola de inmigrantes. Los españoles fueron la comunidad cuyos hijos consiguieron más títulos universitarios. Y eso, unido a los lazos de los alemanes con España, hace que nos vean con simpatía. Pero esa fama se va al garete con dos titulares. A mí me preocupa que se generalice la actitud de venir aquí a pedir ayudas. Si se viene con la mentalidad de vivir del Hartz IV [ayuda básica al desempleo del estado alemán], mal vamos. 
DR: Para cualquier alemán, tener que vivir del Hartz IV es un deshonor, eso es lo primero. Además, se han endurecido las condiciones y tienes que haber tenido un trabajo con contrato en Alemania [antes era un derecho universal para fomentar la integración social]. Pero aún así, vivir de eso es quedarse en el corto plazo. Son a lo mejor 380 euros que te pueden pagar el alquiler, pero te van a dificultar integrarte donde vivas porque es algo contrario a su cultura. 
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España, un país de ida y vuelta



España, un país de ida y vuelta
Artículo escrito por Jorge Monge, sociólogo y economista
¡Quién les iba a decir a nuestros padres y abuelos que España iba a ser un país de acogida de inmigrantes! y ¡quién nos iba a decir a nosotros, sus hijos y nietos, que España iba a ser un país de emigrantes!
Está claro que en este país las cosas van y vienen. En este sentido, nuestra estructura productiva enfocada a prosperar a base de pelotazos hace que, en materia laboral, la situación no sea diferente.
Este comportamiento cíclico de las “idas y venidas” de mano de obra parece que tiene en estos tiempos un claro punto de inflexión en 2011, si atendemos a los datos disponibles hasta la fecha en Eurostat.
Si se observa el saldo migratorio (es decir, la diferencia entre el número de inmigrantes y de emigrantes), se llega fácilmente a la conclusión de que España ha sido un gran receptor de mano de obra hasta 2010, último año en el que los que entraron fueron más que los que salieron. A partir de entonces parece comenzar una tendencia que, eufemísticamente, podríamos denominar de “exportación” de recursos humanos.
Saldo Migratorio Países Europa
Esta situación parece evidente en una situación de crisis, pero lo interesante del análisis de los datos es ver hasta qué punto España es una economía que se basa en el pelotazo. Para ello, basta echar un vistazo a lo que ocurre en las economías de otros países del entorno europeo.
Como puede observarse, España es un caso especial junto con Portugal, ya que ha pasado de ser receptor de personas a ser emisor. Y de una manera bastante abrupta además.
Saldos Migratorios. PIB. España
Si comparamos el caso nacional con nuestro referente habitual, Alemania, ésta cayó más en PIB que España en la serie contemplada (con un máximo de -5,1 en 2009 frente al -3,8 de España en 2008) y no creció a más ritmo (un máximo de 3,7 en 2006 frente al  4,1 de España en 2005). Sin embargo, el saldo migratorio de Alemania no alcanzó, ni de lejos, el abultado y positivo volumen del saldo migratorio de España.
Saldos Migratorios. PIB. Alemania
De este modo, la economía española parece comportarse siempre de forma intensa, tanto para crecer, como para decrecer. Lejos estamos de parecernos a países más fuertes y estables económicamente como Alemania o Reino Unido. Parece que habrá que esperar un tiempo hasta que vuelva a cambiar el ciclo económico -y, junto a él, el saldo migratorio- para poder “dar lecciones al mundo”. Así que… ¡hasta el próximo pelotazo!