miércoles, 16 de enero de 2013

Los emigrantes andaluces a Cataluña huyeron de la miseria y de la represión del franquismo

Al menos 15.000 emigrantes que llegaron a Cataluña en los años 50 fueron devueltos a Andalucía por las autoridades franquistas catalanas - El fenómeno se hizo masivo durante la década de los 60 con la salida de cientos de miles de andaluces - Durante la II República se contuvo el flujo migratorio ante las expectativas de reparto de las tierras que se abrieron con la reforma agraria - Coloquio con dos emigrantes: Francisco Ruiz Acevedo, presidente de la asociación de memoria histórica del Bajo Llobregat y Manuel Peña, profesor de Historia en la Universidad de Córdoba El programa “La Memoria” de Radio Andalucía, dirigido y presentado por Rafael Guerrero, centra su emisión del viernes, 11 de junio, en la emigración de los andaluces a Cataluña, uno de los procesos sociales más importantes en la historia reciente de España, que en buena medida estuvo determinado por la miseria, la falta de expectativas y la represión política de la dictadura franquista. Ahora que Andalucía es una comunidad autónoma receptora de emigrantes, el programa “La Memoria” recuerda cuando los andaluces emigraban fuera: aquellos años 60 del siglo XX, cuando cientos de miles de andaluces pusieron rumbo vital hacia el extranjero, principalmente Alemania, o algo más cerca, hacia Cataluña. Allí fueron a parar más de un millón de andaluces, de tal modo que Cataluña se dio en llamar la novena provincia andaluza. Sirva como botón de muestra de esa realidad que el actual presidente de la Generalitat es andaluz de nacimiento, el cordobés de Iznájar José Montilla. No obstante, la emigración andaluza a Cataluña se remonta a los inicios del siglo XX con miles de almerienses. Posteriormente, el flujo migratorio hacia Cataluña se paró durnate la II República con las expectativas sobre el reparto de tierras que se crearon con la reforma agraria, algo que lleva a pensar -según reflexiona el historiador y ex emigrante Manuel Peña- que si no hubiera triunfado el franquismo, no se habría creado la necesidad masiva de emigrar en Andalucía. Una emigración que, en sus primeros momentos de postguerra -en los años 50-, tropezó con el rechazo de las autoridades franquistas catalanas que devolvieron a Andalucía a unos 15.000 emigrantes. El programa ofrece un coloquio con la participación de andaluces que emigraron a Cataluña y que se sienten también catalanes: Francisco Ruiz Acevedo, ya jubilado, que preside la Asociación para la Memoria Histórica y Democrática del Baix Llobregat, y Manuel Peña, profesor de Historia en la Universidad de Córdoba y directyor de la revista Andalucía en la Historia, que pasó su infancia y su juventud como emigrante en Cataluña. El programa finalizará con el repaso a la actualidad semanal sobre la memoria histórica en el Noticiero. Fotos.- Arriba, un grupo de emigrantes se despiden de sus familiares poco antes de tomar el tren en la estación de Jaén. Debajo, los invitados al coloquio: Francisco Ruiz Acevedo y Manuel Peña. Emisión.- Viernes, 11 de junio, a las 21,30 horas en Radio Andalucía Información. Descarga en internet.- Los últimos programas, a través de www.rtva.es por “radio a la carta” y el histórico de todos los programas emitidos, a través del blog del programa “La Memoria”: http://blogs.canalsur.es/lamemoria/ Suscripción por internet.- Se aconseja la suscripción por el sistema podcasting, siguiendo las instrucciones en www.rtva.es a través de “radio a la carta”. fuentes internet

Migraciones en un contexto urbano. Un estudio comparativo de las inmigraciones vasca y andaluza en Barcelona

(Migrations within an urban context. A comparative study of the Basque and Andalusian immigrations in Barcelona) Medina, F. Xavier Institut Català de la Mediterrània (ICM) Diagonal, 407 bis, pl. 21 08008 Barcelona BIBLID [1137-439X (2000), 19; 97-106] Las migraciones han sido y son un factor siempre presente en la configuración sociocultural, urbanística, etc. de las ciudades. El presente artículo analiza comparativamente las migraciones vasca y andaluza hacia la ciudad de Barcelona, observando las pautas migratorias y los procesos de recreación de las identidades colectivas, así como la construcción y apropiación del espacio urbano que los grupos mencionados han llevado a cabo durante el presente siglo. Palabras Clave: Migración. Barcelona. Euskadi. Andalucía. Etnicidad. Espacio. Ciudad. Hirietako konfigurazio soziokulturalean, hirigintzan, etab. beti egon dira presente migrazioak, eta egun ere badaude. Artikulu honek Bartzelonarako emigrazioa aztertzen du euskal herritarrei eta andaluziarrei dagokienez, migrazio-ereduak eta talde identitateen berregite prozesuei erreparatuz, eta mende honetan aipaturiko talde horiek nola eraiki duten hiri espazioa eta nola jabetu diren hartaz aztertuz. Giltz-Hitzak: Migrazioa. Bartzelona. Euskadi. Andaluzia. Etnizitatea. Espazioa. Hiria. Les migrations ont été et sont un facteur toujours présent dans la configuration socio-culturelle, urbaine, etc. des villes. Cet article analyse comparativement les migrations basque et andalouse vers la ville de Barcelone, observant les normes migratoires et les processus de récréation des identités collectives, ainsi que la construction et l’appropriation de l’espace urbain que les groupes mentionnés ont mené à bien au cours de ce siècle. Mots Clés: Migration. Barcelone. Euskadi. Andalousie. “Ethnicité”. Espace. Ville. Zainak. 19, 2000, 97-106 9 7 Medina, F. Xavier La ciudad, entidad entendida y construida siempre desde una perspectiva humana, con una carga social intrínseca y establecida, es en sí misma un medio que tiende a una complejización de los modelos, y en el cual se da ampliamente una continua re c reación de la diversidad dentro de la homogeneización urbana. Como ya señalaba Wi rth (1988:37-38) a finales de los años treinta, “La ciudad ha sido históricamente un crisol de razas, pueblos y culturas, y un vivero propio de híbridos culturales y biológicos nuevos. No sólo ha tolerado las difere ncias individuales (sinó que) las ha fomentado”. La ciudad se ha nutrido y se nutre de inmigrantes, que construyen y mantienen su complejidad. Sin embargo, y como señala Hannerz (1986:330), “La ciudad como conjunto es la unidad que se enfoca, y ha de entenderse como una forma social en interacción con la sociedad que la rodea”. BARCELONA COMO CONTEXTO. EL MARCO MIGRATO R I O Cataluña -y muy especialmente su capital, Barcelona- ha sido a lo largo de los siglos un t e rritorio mestizo, un territorio -no solamente- de paso. Cruce de culturas, Barcelona se ha c o n v e rtido, ya desde la segunda mitad del siglo XIX, y muy especialmente durante el siglo XX, en una ciudad atractiva para las migraciones, de origen principalmente español en un primer momento, y con un relativo crecimiento de las internacionales, part i c u l a rmente en las dos últimas décadas. La demógrafa Anna Cabré (1990:281-283) señala que “Después de Francia, Cataluña fue, junto con algunas regiones húngaras, uno de los pocos lugares donde la fecundidad comenzó a bajar alrededor de 1850, y no únicamente en el área urbana de Barcelona, sinó también en las zonas rurales”. Desde esta perspectiva, vemos como “los saldos migratorios, estimados década por década entre 1900 y 1980 (suponen en Cataluña que) una población que tenía 2.000.000 de habitantes a principios de siglo había absorbido 3.000.000 en ochenta años”. Todo esto implica, como destaca la misma autora, que un 60% largo de la población catalana, y muy part i c u l a rmente en el municipio de Barcelona, destino principal de la inmig r a c i ó n1, es fruto directo o indirecto de la inmigración, de manera que tres de cada cuatro habitantes de Cataluña hoy, tienen padres, madres o abuelos que han inmigrado durante el siglo XX, o bien son inmigrantes ellos mismos. La importancia de las migraciones en Cataluña queda absolutamente manifiesta a part i r de estas afirmaciones. Hay que destacar, de todas formas, que durante todo el siglo XX, y hasta mediados de la década de los ochenta, la inmigración procede fundamentalmente de otras á reas del Estado español, aunque va siendo reemplazada paulatinamente por inmigración extranjera, y muy part i c u l a rmente por la norteafricana, principalmente de origen marro q u í2. Mientras que en un primer momento, las migraciones proceden principalmente del País Valenciano, Aragón o Murcia, los andaluces irán aumentando pro g resivamente su pre s e n c i a hasta convertirse en la primera región/comunidad autónoma de procedencia de la inmigración, tanto a nivel de Cataluña como, principalmente, de Barcelona y su cinturón metro p o l i t a- 9 8 Zainak. 19, 2000, 97-106 1 Entre 1900 y 1986, la ciudad de Barcelona y su provincia “ ha registrado siempre más del 80% de la población que vive en Cataluña que reside fuera de su provincia de origen” (Domingo y Osàcar, 1998). Este dato corresponde con el patrón de asentamiento espacial de la comunidad autónoma, que concentra alrededor del 70% de su población (1996) en el área metropolitana de Barcelona. 2 Esta inmigración no es, sin embargo, tan reciente como podría suponerse. Ya desde los años sesenta, y coincidiendo con la etapa desarrollista de los gobiernos franquistas, encontramos en Cataluña una primera corriente de inmigración marroquí (cf. Colectivo Ioé, 1995:107-108). Migraciones en un contexto urbano. Un estudio comparativo de las... no. Otras comunidades de procedencia, como Extremadura, las dos Castillas o Madrid, ganarán también peso, aunque con una diferencia considerable, con el paso de las décadas (Domingo y Osàcar, 1998). Tras de la regularización del año 1991, y aunque con muy poco volumen de personas a nivel comparativo3, la inmigración magrebí se visibiliza notablemente. En estos momentos, la población marroquí, con 2.807 personas, es la de nacionalidad extranjera más numerosa en la ciudad de Barcelona (Parès i Pont, 1997:16) y también en Catal u ñ a4, con 29.941 personas5 (Anuario de Migraciones 1996). Es casi una obviedad el hecho de observar que, con las migraciones, los individuos y los colectivos aportan a las sociedades que les reciben sus bagajes culturales, al mismo tiempo que re p roducen y re c rean sus identidades grupales, con trayectorias y proyectos, sin e m b a rgo, part i c u l a res y diferentes en cada caso concreto. En las páginas que siguen intent a remos hacer una breve apeoximación comparativa a los procesos migratorios de dos de estos grupos inmigrados: el vasco y el andaluz6. Esta comparación nos permitirá observ a r, a través de fuentes diversas de información, distintas pautas migratorias y procesos de adaptación al nuevo medio utilizados por los actores mismos, en relación principalmente al municipio de Barcelona como punto de destino final. LAS MIGRACIONES VASCA Y ANDALUZA HACIA EL MUNICIPIO DE BA R C E L O N A Los grupos vasco y andaluz en Barcelona presentan características y pautas migratorias disímiles, aunque, a pesar de lo que pueda parecer en un primer momento, complementarias. Por lo que a la inmigración vasca respecta, hay que señalar que no podemos considerar que ésta sea un modelo típico de inmigración económico-laboral, tal y como la conocemos muy especialmente en nuestras grandes ciudades. Un primer dato característico es su re l a t ivamente reducido volumen, que excede escasamente las siete mil personas7, siempre en comparación, evidentemente, con el volumen de otros grupos inmigrantes residentes en Barcelona, como es el caso del aragonés, con más de sesenta y cinco mil personas, o el gallego, con más de cuarenta y tres mil8. Las re f e rencias a la inmigración andaluza sitúan a ésta en la parte contraria de la tabla migratoria: con más de ciento cuarenta y cinco mil p e r s o n a s9, Andalucía es la comunidad autónoma de procedencia con un número mayor de inmigrantes en la ciudad1 0 (cf. tabla 1). Zainak. 19, 2000, 97-106 9 9 3 No hemos de olvidar que estamos hablando de poco más de un 1% de residentes extranjeros sobre el total de la población española (algo por debajo del 2% en el caso concreto de Cataluña). 4 Hablamos siempre, evidentemente, de población residente en situación legal. 5 No trataremos en este artículo el tema de la inmigración extranjera. Para un análisis más pormenorizado de la inmigración marroquí, cf. el libro del Colectivo Ioé (1995); también puede consultarse Roque y Medina (1998). 6 Por lo que respecta al grupo vasco residente en el municipio de Barcelona, nos basaremos en datos pro c edentes del trabajo de campo propio, llevado a cabo entre 1987 y 1996. En re f e rencia al grupo andaluz en Cataluña util i z a remos básicamente la obra de Emma Martín (1990, 1992), junto con algunas re f e rencia de Jiménez de Madariaga (1997), así como una parte del trabajo de campo sobre inmigrantes andaluces que llevamos haciendo en los últimos meses, dentro de un proyecto comparativo sobre identidades colectivas y etnicidad en el Estado español y México. 7 7.571 personas, concretamente, según el último censo de población de 1991 (1994). En 1986 encontrábamos 8.027 personas, según los datos del Padró d’habitants de la ciutat de Barcelona (1988). 8 Cf. Cens de població 1991, op. cit. 9 Concretamente, 146.199 personas (Cens de població 1991, op. cit.); 160.127 personas según el Padró d’habitants de la ciutat de Barcelona, op. cit. 10 “La importancia numérica de los andaluces en Cataluña es de una magnitud tan importante que incluso hay autores que denominan la provincia de Barcelona como la novena provincia andaluza” (Martín, 1992:9). Medina, F. Xavier Tabla 1. Residentes en Barcelona (municipio) por comunidad autónoma de nacimiento (1991) C . A . nº personas A n d a l u c í a 1 4 6 . 1 9 9 A r a g ó n 6 5 . 0 8 6 E x t r e m a d u r a 2 6 . 0 8 9 G a l i c i a 4 3 . 6 2 9 E u s k a d i 7 . 5 7 1 Fuente: Elaboración propia a partir del Cens de població 1991 (1994) O t ro factor de interés en re f e rencia a ambos grupos, son sus períodos de llegada a la Ciudad Condal. Como podemos ver en el gráfico 1, mientras que los vascos tienen sus puntos máximos, por un lado, antes de 1940 y, por otro, en la década de 1971-1980, los andaluces, en sintonía con aquellos grupos de una más clara tradición migratoria por motivos económico- laborales, presentan su punto máximo en la década 1961-70. Consideramos que esta especificación es válida tanto en lo que respecta a Barcelona -capital y cinturón metro p o l itano- como a Cataluña en general. En este último caso, vemos (tabla 3) como los efectivos nacidos en Andalucía aumentan pro g resivamente su peso específico, hasta llegar a su máximo (un 51% sobre la población residente en Cataluña nacida en el resto del Estado) durante el período 1961-70, mientras que empiezan a disminuir -aunque no pierden su import a n c i a - a partir de la década siguiente (1971-1980). Tabla 2. Períodos de llegada de los vascos a Barcelona (municipio) Anterior a 1940 1 9 4 1 - 5 0 1 9 5 1 - 6 0 1 9 6 1 - 7 0 1 9 7 1 - 8 0 1 9 8 1 - 8 6 n s / n c 1 8 0 8 1 . 2 0 4 1 . 0 5 5 1 . 4 4 2 1 . 5 8 4 8 3 8 9 6 Fuente: elaboración propia a partir de Padró d’habitants de Barcelona (1988) Tabla 3. Andaluces empadronados en Cataluña (generaciones) (% sobre la población nacida en el resto del Estado) A ñ o s 1 9 11 - 2 0 1 9 2 1 - 3 0 1 9 3 1 - 4 0 1 9 4 1 - 5 0 1 9 5 1 - 6 0 1 9 6 1 - 7 0 1 9 7 1 - 8 0 1 9 8 0 - 8 6 personas 1 3 ’ 9 1 2 0 ’ 1 7 2 6 ’ 9 5 3 6 ’ 6 5 4 8 ’ 3 3 5 1 ’ 0 4 4 5 ’ 0 9 2 9 ’ 3 4 Fuente: Domingo i Osàcar (1998) Tabla 4. Vascos empadronados en Cataluña (generaciones) (% sobre la población nacida en el resto del estado) A ñ o s 1 9 11 - 2 0 1 9 2 1 - 3 0 1 9 3 1 - 4 0 1 9 4 1 - 5 0 1 9 5 1 - 6 0 1 9 6 1 - 7 0 1 9 7 1 - 8 0 1 9 8 0 - 8 6 personas 1 ’ 2 8 1 ’ 3 4 2 ’ 5 1 1 ’ 2 9 0 ’ 6 1 0 ’ 7 3 1 ’ 9 0 4 ’ 2 7 Fuente: Elaboración propia a partir de INE (1986) y A. Domingo (1997) 1 0 0 Zainak. 19, 2000, 97-106 Migraciones en un contexto urbano. Un estudio comparativo de las... Podemos ver, a partir de las tablas 2, 3 y 4, como las épocas de llegada de vascos y andaluces al municipio de Barcelona no se corresponden en el tiempo. Por un lado, mientras que los andaluces llegan mayoritariamente en la época en la que se registra un mayor cre c imiento por causa de las migraciones en la ciudad de Barc e l o n a1 1, vemos que las fechas de llegada de los vascos no se dan en este período, sinó que presentan sus puntos máximos, p recisamente, en dos épocas en las cuales la inmigración andaluza, o bien no había empezado aún a llegar con su fuerza máxima, o bien ya había comenzado su receso. Igualmente, y de estos dos lapsos de tiempo señalados, el contingente mayor llegado a Barcelona desde Euskadi lo encontramos en el período correspondiente a la Guerra Civil española y en su momento inmediatamente posterior (Medina, 1992); período en el cual muchos vascos abandon a ron su lugar de origen por causas directamente relacionadas con el conflicto bélico, y enc o n t r a ron en Barcelona un enclave privilegiado: por un lado, una ciudad con un tamaño suficientemente considerable que, asimismo, empezaba a acusar ya las primeras oleadas migratorias; por otro, buenas posibilidades laborales en una economía de amplios antecedentes industriales, con una fuerte tendencia al crecimiento, acentuada por las Exposiciones Universales de 1888 y 1929, así como por la construcción de la red de ferro c a rril metro p o l i t ano; y un tercer factor importante en aquellos momentos de conflictividad: la relativa pro x i m idad de la frontera francesa, ampliamente utilizada durante y después de la conflagración1 2. “ N o s o t ros éramos lo que se llamaba Rojos, y huyendo de Franco, pues vinimos desde Eibar a Bilbao, de Bilbao a Santander, y de Santander a Avilés. Después, desde allí, nos fuimos por mar hasta Burdeos, y de Burdeos volvimos a pasar la frontera hasta aquí (Barc e l o n a ) . ” ( Varón, guipuzcoano, 68 años1 3) Las palabras de este informante, llegado a Barcelona en 1937, nos situan sobre el terreno. Vemos, pues, aquí, la primera de las causas de llegada a la capital catalana de algunos de los hoy residentes vascos. En este mismo momento, la inmigración andaluza se encontraba en una fase de crecimiento paulatino, pero aún lejos de sus puntos máximos, situados ent re 1951 y 1970 (cf. tabla 3). “(...) Llegué en los años cincuenta, mira tú si llevo ya... (...) Una hermana mía estaba ya aquí de antes, y yo me vine con ella y me estuve en su casa, y luego vino otra hermana mía, que se estuvo también primero, pero luego me puse a trabajar en la casa de una señora, y ya yo me quedaba ahí a dormir (...)” ( M u j e r, nacida en Almeria1 4, 65 años) Las instituciones vascas existentes en Barcelona se multiplicarán durante la época de p re g u e rra, muy especialmente durante la Guerra Civil. Encontramos, por un lado, el “Solar Va s c o - n a v a rro”, la institución vasca con más solera en la ciudad, ubicada en el céntrico pasaje d’Escudillers. Zainak. 19, 2000, 97-106 1 0 1 11 El momento de una mayor recepción de inmigrantes en el municipio de Barcelona se da, concretamente, entre los años 1956 y 1966 (cf. Butlletí d’Estadística Municipal 1986, p. 50). 12 He tratado este aspecto más extensamente en Medina (1992); cf. también Medina (1997). 13 La declaración de este informante fue tomada en el año 1987. La edad que se expone es la que tenía en el momento de la declaración. La persona de cuya información ha sido tomado el fragmento murió en 1993. 14 Hay que destacar, como veremos más adelante, que “los primeros andaluces que se dirigieron a Cataluña salieron principalmente de la provincia de Almería” (Martín, 1990:255). Medina, F. Xavier “Había un centro vasco, sí. Aunque yo no lo llegué a conocer. He tenido noticias de él por o t ros asuntos y papeles que he movido, y así, pero no porque haya ido (...) porque creo que aquello debió cerrar ... allá por los años veinte o así, fíjate si hablo de tiempo” ( Varón, guipuzcoano, 70 años1 5) El carácter de buena parte de las instituciones que se crean en estos momentos, de a c u e rdo con los tiempos que corren, tienen un marcado acento nacionalista. El Batzoki f u e fundado en 1930. Y, durante la Guerra Civil, tras la caida de Bilbao, el Gobierno vasco en el exilio, encabezado por el lehendakari José Antonio de Aguirre, se trasladó y estableció su sede en Barcelona (cf. Medina, 1992). Fueron años de una gran actividad vasca en Cataluña, y muy especialmente en la Ciudad Condal, que se convierte, entre 1937 y la caida de la ciudad en manos de las tropas nacionales, en la capital oficiosa de Euskadi, sede del gobiern o vasco en el exilio. A partir de los años cuarenta, sin embargo, y una vez finalizada la conflagración1 6, la inmigración vasca hacia el municipio de Barcelona iniciará su descenso, hasta que a principios de los años sesenta empieza una débil remontada que acabará afianzándose, finalmente, durante la década 1971-801 7. Con respecto a la colectividad andaluza, sin embargo, es ahora, precisamente, cuando empieza su mayor afluencia hacia la ciudad, y es también ahora cuando la necesidad de una a p ropiación más intensiva y específica del espacio urbano se hace más patente. A finales de los años cincuenta se fundará el primero de los centros andaluces en Barcelona: la “Casa de Almería”, ya que, como hemos indicado anteriormente, en un primer momento la inmigración de esta provincia es la que presenta una mayor afluencia hacia la ciudad. Durante los años sesenta -muy especialmente durante la segunda mitad de la década- y principios de los setenta, con una inmigración andaluza ya bien establecida tanto en Barcelona ciudad como en los núcleos urbanos del cinturón barc e l o n é s1 8, comienzan a aparecer ya toda una serie imp o rtante de centros andaluces tanto en Barcelona como en diferentes poblaciones catalanas. Como señala Emma Martín (1990:255-257), estos centros combinan, por un lado, una ideología principalmente españolista con, por otro, “un deseo de los andaluces de no perder sus origenes (...) (y) un contenido fuertemente andaluz, llegando incluso a reivindicarse la identidad andaluza”. No es casualidad, en este momento, que en las primeras elecciones al parlamento catalán, en 1980, el P a rtido Socialista de Andalucía obtuviese dos escaños1 9. 1 0 2 Zainak. 19, 2000, 97-106 15 Al igual que en el caso mencionado anteriormente, este informante murió en 1994. La edad reseñada es la que tenía en el momento de recoger su declaración, en 1992. 16 El papel de la frontera francesa, mencionado más arriba, tendrá su importancia. Un cierto número de vascos que en un momento dado se encuentran en Barcelona se verán obligados a abandonar la ciudad y Cataluña en general con la entrada de las tropas franquistas. 17 Para la observación de este hecho, tenemos tanto los datos que ofrecemos tanto en la tabla 1 como en la tabla 4. En relación a estas últimas, sin embargo, hay que destacar que entran en juego más factores que el simple descenso numérico de los inmigrantes, y hay que tenerlos en cuenta; muy especialmente el hecho de que todos los gru p o s , en general, disminuyen en pro p o rciones diferentes su presencia en la ciudad, cosa que influye en las consideraciones s o b re un grupo determinado. En este sentido, un acusado descenso del grupo mayoritario (andaluz) puede hacer aum e n t a r, comparativamente, el peso de otras colectividades inmigrantes, a pesar de que éstas no hayan variado -e incluso hayan disminuido- su volumen. Los datos que observamos en la tabla 1, aunque son re a f i rmados por los de la tabla 4, dan, en este sentido, una información más directa sobre los hechos expuestos. 18 Son muy destacables, por ejemplo, los casos de L’Hospitalet de Llobregat, o de Barberà del Vallès o Santa Coloma de Gramenet, donde se vienen celebrando en los últimos años las “Ferias de abril”, gran momento festivo por excelencia de la colectividad andaluza en Cataluña (cf. Calvo y Medina, 1996). A nivel comparativo, en relación a los andaluces en Madrid, cf. Jiménez de Madariaga (1997). 19 Anuari Estadístic de Catalunya 1997 (1997:711). Migraciones en un contexto urbano. Un estudio comparativo de las... La afluencia de inmigración andaluza hacia Barcelona continuará siendo importante aún durante toda la década de los setenta, con un fuerte descenso a partir de los años ochenta. Será, sin embargo, precisamente en este momento, como hemos mencionado más arr i b a , cuando se dé otro período de re m a rcable afluencia migratoria vasca hacia el municipio de B a rcelona. Podemos comprobar igualmente que, aunque la “fiebre” de la migración económica ha quedado ya atrás en buena parte en los años anteriores, es este todavía un período de fuerte inmigración en la ciudad, con la llegada, por ejemplo, de un 14’8% de los hoy re s identes andaluces, y con una importante inmigración, aún, de extremeños, castellanos o aragoneses. Vemos, sin embargo, qie la inmigración “tradicional” (económico-laboral) sufre, en general, una disminución importante: en el caso andaluz de un 20%2 0. A pesar de todo, es ahora cuando un nuevo contingente de personas decide su traslado a Barcelona desde E u s k a d i2 1. Si observamos el mapa urbano barcelonés, y en él las zonas donde vive un mayor núm e ro de inmigrantes vascos, podremos observar que entre ellas se encuentran algunas de aquellas que tienen un estatus socioeconómico más elevado. En estos distritos2 2 vive un 42,5% de los miembros del colectivo mencionado y, curiosamente, buena parte de ellos lleg a ron a la Ciudad de Barcelona con posterioridad a 1971. Los motivos por los cuales estas personas se encuentran en la ciudad no son los de una búsqueda indiscriminada de trabajo, sinó que, en un relevante porcentaje de los casos, es desde la ocupación que se posee en el lugar de origen desde donde se accede, por cambio de destino, a la actual actividad en Barcelona. Este es el caso de diversos ejecutivos de empresas, bancos o cajas de ahorro vascos que tienen filiales en la capital catalana, así como de otros técnicos y cuadros medios que han sido reclamados y/o trasladados desde Euskadi. “La cosa fue porque yo estaba trabajando en esta empresa (norteamericana), pero estaba aún de prueba, y cuando llegó el momento de decirme si me quedaba o no, pues no me decían nada. Entonces me llamaron un día para hablar conmigo, vieron que era soltera, y tal, y me pro p u s i e ron pasarme a Barcelona, a las oficinas nuevas (...) Yo en un principio me lo pensé un poco, porque, bueno, dejar a mis padres y eso, y marc h a rme sola a Barcelona, pues no es que me hiciera mucha gracia; pero, bueno, como me interesaba seguir en el trabajo y eso, y sólo iban a ser unos meses, pues me vine. Y ahora ya llevo aquí más de diez años, y no c reo que vuelva a casa aún en tiempo.” ( M u j e r, alavesa, 32 años). Un ejemplo destacable, aunque ya a finales de este período, puede ser el de la distribución por grupos profesionales de los vascos llegados y empadronados en el municipio de B a rcelona en el año 1986. Vemos que, sobre un total de 93 personas2 3, alrededor de un 20% c o rresponderían a las diversas categorías de dire c t i v o s2 4, profesiones liberales y técnicos sup e r i o res; poco menos de un 15% serían otros técnicos, cuadros intermedios y aquellos que c o rresponderían a la categoría “religiosos, deportistas, artistas y miembros de las fuerzas ar- Zainak. 19, 2000, 97-106 1 0 3 20 Padró d’habitants de Barcelona (1988). Ver también la tabla 3. 21 Según los datos utilizados por Esteva (1973:151), en 1970 encontraríamos en el municipio de Barcelona un total de 17.962 vascos. 22 Sant Gervasi (1.105); Esquerra de l’Eixample (772); Gràcia (487); Les Corts (482); Sarrià (388). En el porcentaje se incluye también Pedralbes (179). Datos del Padró d’habitants de la ciutat de Barcelona (1988). 23 Cf. Butlletí d’Estadística Municipal 1986, p. 52. 24 Directivos de empresas, adimistración pública, comercio y servicios (ibíd.) Medina, F. Xavier m a d a s2 5, mientras que sólo un 13% corresponderían a otras categorías de trabajadore s2 6. Una revisión igual de la inmigración andaluza por grupos profesionales nos situaría, por ejemplo, para la primera categoría de directivos, profesiones liberales y técnicos superiore s , en un 7% del colectivo, mientras que un 3’5% se encontrarían dentro de la segunda categoría prefesional que hemos señalado (otros técnicos, cuadros intermedios y “religiosos, deportistas y miembros de las fuerzas aramadas)2 7. Vemos, pues, sumando estas dos categorías para ambos grupos, que lo que entre los vascos significa un 35% del colectivo, entre los andaluces sumaría, en este mismo momento, poco más de un 10% del total. Aun manteniénsose en términos absolutos como el colectivo inmigrante más numeroso e i m p o rtante tanto en lo que respecta a Barcelona ciudad y provincia -con más de ciento cuarenta y cinco mil personas- como en Cataluña en general, si observamos los porcentajes ref e rentes a las generaciones de andaluces empadronados en la ciudad (tabla 3), vemos que el peso del colectivo en relación a la población nacida en el resto del Estado español ha disminuido considerablemente, pasando de un 45’09% en la década 1971-86 a un 29’34% entre 1980 i 19862 8. La disminución del peso específico del colectivo andaluz ha llevado en térm inos estadísticos, a una relativa valorización del resto de grupos en el conjunto urbano barc elonés y, evidentemente, también en Cataluña, a nivel más general. Esta es en buena parte -y e n t re otras-, la causa del aumento del peso relativo del grupo vasco entre 1971-80 y 1980-86 (de un 1’90% a un 4’27%), a pesar de una pérdida específica de indivíduos en términos absolutos (cf. tabla 4). Si algo queda claro, de todas formas, a través de lo que hemos visto hasta ahora, es que los grupos, como los individuos, en un contexto de inmigración, llevan a cabo una const rucción y una apropiación de la ciudad específicas, con unas pautas de asentamiento que les son propias y que, en todo momento, implican una construcción del espacio2 9 c o n c re t a adaptada a sus necesidades sobre el terreno. Barcelona ha sido y sontinuará siendo, no sólo un lugar de paso y de proyectos temporales, sinó también aquello que Louis Wi rth llamaba “crisol de culturas”. El origen de las migraciones que se reciben -y la elaboración y la re c re ación de las identidades que se construyen en este marco- es cambiante, y esto constituye, p recisamente, en buena parte, la riqueza del universo que se construye en la ciudad. Como decía también Hannerz, “la ciudad como conjunto es la unidad que se enfoca”. Este conjunto implica una construcción común de la urbe; una construcción que contiene en su interior, sin e m b a rgo, –y no podemos olvidarlo– muchas construcciones y apropiaciones diversas. 1 0 4 Zainak. 19, 2000, 97-106 25 Otro 20% correspondería a menores de edad y estudiantes, un 15% a amas de casa y alrededor de un 5% a jubilados. 26 Hay que destacar al comentar estos datos, que un importante porcentaje, superior al 30% del total, no consta en la descripción estadística. 27 Hay que observar, sin embargo, que en el caso andaluz no consta tampoco casi un 35% de los empadronados en la descripción estadística. 28 El peso específico ha continuado disminuyendo hasta el último censo del año 1991, como hemos podido observar más arriba (cf. nota 9). 29 Y del tiempo (cf. Fernández-Martorell, 1996). Migraciones en un contexto urbano. Un estudio comparativo de las... B I B L I O G R A F I A Anuari Estadístic de Catalunya 1997 1997. Barcelona, Institut d’Estadística de Catalunya. 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sábado, 5 de enero de 2013

Los españoles sí encuentran empleo, pero en Alemania


a economía alemana volvió a dar muestras ayer de una envidiable solidez, cuando la Agencia Federal del Empleo dio a conocer el más reciente balance del comportamiento del mercado laboral en 2012 y que refleja que el paro cayó a mínimos de los últimos 20 años. Sin embargo, los alemanes no son los únicos que se beneficiaron de ello ya que, según este organismo, 49.933 españoles tenían trabajo el pasado año en la primera potencia europea, un 15,8% más.
El informe presentado ayer sobre el mercado laboral alemán hace referencia al número de personas provenientes de Italia, España, Portugal y Grecia que huyeron de sus países para buscar un futuro mejor. Por ejemplo, 49.433 españoles tenían trabajo en 2012, un 15,8% más que en 2011, mientras en su país de origen se destruyeron más de 2.000 empleos al día por culpa de la crisis y los recortes públicos. Italia encabeza la lista con 253.093 personas empleadas, seguida de Grecia con 123.322 personas y Portugal con 56.958.
Los perfiles más demandados en Alemania son los de profesionales cualificados para abastecer a su potente sector industrial. Esto ha multiplicado el número de ingenieros formados en los países del sur de Europa que han emigrado en busca de la oportunidad que se les negaba en su propio mercado laboral. No obstante, muchos de los que abandonan su país también acaban ocupados en alguno de los siete millones de empleos de baja remuneración y escaso recorrido que se conocen popularmente como minijobs y que, en parte, son la explicación del milagro alemán.
Con vistas al futuro y aunque la tendencia oficial señala que el mercado laboral se estancará en 2013, una encuesta realizada por Manpower, que interrogó a 1.000 empresarios, un 9% tiene planes de contratar más personas en el primer trimestre del año y solo un 4% señaló que mantendrían intacta su plantilla. Múnich, la capital de Baviera, es la ciudad donde más empleos se crean en toda Alemania.
Según los datos oficiales, la primera potencia económica de Europa tuvo en el año la cifra media más baja de paro en los últimos 20 años. Según el organismo oficial, que tiene su sede en Núremberg, durante diciembre se contabilizaron 2,84 millones de personas sin trabajo, unas 60.000 personas más que en el mismo mes de hace un año, pero en promedio, hubo 2,897 millones de parados, unas 79.000 personas menos que en 2011.
"Para 2013 contamos, de acuerdo con las informaciones que poseemos, con una situación estable", dijo el presidente de la Agencia Federal del Empleo, Frank-Jürgen Weise, al presentar el más reciente informe sobre el estado de salud del mercado laboral germano.
fuentes  http://economia.elpais.com

lunes, 31 de diciembre de 2012

Los nuevos emigrantes

EN su mensaje de Navidad, el Rey hizo una referencia directa al "sacrificio de todos los españoles que dejan ahora nuestro país para conseguir mejores condiciones de vida para ellos y sus familias". Esta alusión equivalió a un reconocimiento en toda regla de que España vuelve a ser un país de emigrantes. No de inmigrantes, como ha sido durante los dos últimos decenios, al recibir a cientos de miles de latinoamericanos, norteafricanos o europeos; sino de emigrantes que dejan España, rumbo a EE.UU., el Reino Unido, Francia o Alemania, en pos del sustento que la crisis les ha negado en su país. 

Este reconocimiento es bienvenido, como cualquier otro que no enmascare la realidad. En particular, después de que Marina del Corral, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, pronunciara unas sonrojantes declaraciones, hace un mes, en las que atribuía la partida de decenas de miles de jóvenes españoles, víctimas del paro, a su "espíritu aventurero". Las dimensiones de la nueva emigración española son lo suficientemente grandes como para evitar cualquier análisis de tamaña frivolidad. Del 2008 al 2010, el primer trienio de la crisis, el número de emigrantes se mantuvo alrededor de los 25.000 anuales. Pero en el 2011 saltó a casi 38.000. Y en el 2012 podría situarse sobre los 50.000.

La historia -suele decirse- se repite. A grandes rasgos, eso puede ser cierto. Pero conviene distinguir los matices. El franquismo apreciaba mucho las remesas de divisas que remitían los emigrantes españoles, por lo general poco cualificados, y no tenía prisa por verlos regresar. Ahora es distinto. Ahora son titulados, y la Constitución insta al Estado a velar por su retorno. Como muy bien dijo el Rey, "la experiencia y la preparación \[de aquellos que hoy emigran] constituirán a su regreso un importantísimo efecto dinamizador de nuestra economía". Que así sea. Y cuanto antes, mejor.

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miércoles, 5 de diciembre de 2012

El número de españoles que emigran aumenta un 21,6% desde que gobierna Rajoy


El número de españoles que tomó la opción de emigrar en los primeros nueve meses ha aumentado un 21,6 por ciento durante los primeros nueves meses del año en comparación con el mismo periodo del año pasado, según las estimaciones de población actual difundidas este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Desde enero de 2011 han emigrado casi 1 millón de personas de España.
En total, entre enero y septiembre de 2012, un total de 420.150 personas abandonaron el país, frente a los 382.611 del año pasado (un 9,8% más). De ese total de emigrantes, 54.912 eran españoles (un 21,59% más que en el mismo periodo de 2011) y 365.238 eran extranjeros (un 8,2% más).
Récord en septiembre
El mayor número de salidas de españoles, ya sean nacidos en el país o extranjeros, se produjo en el mes de septiembre, cuando se registraron 6.924 salidas, seguido de febrero con 6.428 personas que tomaron la decisión de ir al extranjero y marzo, con 6.389 salidas. La cifra más baja en lo que va de año se registró en el mes de abril, con 5.531 casos, según los datos del INE.
Casi un millón
Desde enero de 2011, han emigrado de España un total de 927.890 personas, de las cuales 117.523 eran españoles y 810.367 eran extranjeros. Por género, la mayoría de emigrantes han sido hombres, 542.724, aunque la emigración de mujeres también ha sido grande, 385.166 mujeres han dejado el país desde enero de 2011.
Pérdida de población
Teniendo en cuenta la diferencia entre los que entraron en el país y los que salieron, en lo que va de 2012, España ha perdido 137.628 personas. Más concretamente, la diferencia entre los españoles que regresaron al país y los que se fueron fue en los nueve primeros meses del año negativa, de 25.539 personas, y la diferencia entre extranjeros que entraron y abandonaron el país fue también negativa, de 112.089 personas.
Fenómeno nacional
Además, por primera vez en los últimos años, este saldo entre inmigrantes y emigrantes fue negativa en todas las comunidades autónomas en el caso de los españoles, siendo Cataluña en donde la diferencia entre españoles que volvieron a la comunidad autónoma y los que se fueron fue mayor, con un saldo negativo de 6.521 personas, seguido de la Comunidad de Madrid, con un saldo negativo de 5.518 personas.
Frenazo a la inmigración
En cuanto a la inmigración, también se ha ralentizado con la crisis económica. En lo que va de año figuran 282.521 llegadas a España (un 18,3% menos que en el mismo periodo del año anterior), 29.373 de las cuales fueron de españoles (un 7,3% menos). Mientras, la inmigración de extranjeros se ha frenado respecto a los primeros nueve meses de 2009 un 19,4 por ciento, de los 314.191 inmigrantes llegados hasta octubre en 2011 a 253.149 en lo que va de 2012.
Más emigración, menos inmigración
Esta tendencia, en la que aumenta la emigración y desciende la inmigración, se ha ido apuntando a medida que avanzaba la crisis económica y se consolidó en 2011, el primer año en una década que registró más movimiento de emigración que de inmigración en España, con una diferencia de 57.182 personas. En total, el año pasado salieron de España 507.740 ciudadanos, frente a las 403.013 emigraciones registradas en 2010, y las 433.612 de un año antes. En estos tres mismos años entraron en el país 457.650, 465.169 y 480.974 personas, respectivamente.
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