lunes, 30 de julio de 2012

Wert afirma en Alemania que la emigración de jóvenes españoles no es "un fenómeno negativo"

El Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, considera que la llamada 'fuga de cerebros' de jóvenes españoles que emigran para trabajar en países como Alemania, donde se encuentra de visita, "nunca puede considerarse un fenómeno negativo" y una sociedad "global" no debe temerlo.
"Ni siquiera creo que haya que llamarlo así. El hecho de que haya jóvenes con capacidad y voluntad de movilidad, que dominen idiomas extranjeros, que tengan la voluntad de salir fuera, que quieran ensanchar sus horizontes profesionales, nunca puede considerarse un fenómeno negativo", ha señalado.
Durante una visita al centro de FP Dual de Mercedes Benz en Stuttgart, Alemania, Wert ha explicado que, en su opinión, "para el propio país del que salen (los citados jóvenes) supone un desafío, que es el tener que crear esas oportunidades que les haga atractivo volver a quienes han marchado fuera".
Acompañado de su homóloga alemana, Annette Schavan, el Presidente del Instituto Federal de FP, la Directora de la Academia de Formación Continua para profesores de Esslingen y el Director Gerente de la Cámara de Comercio Alemana en Madrid, el ministro ha recorrido las instalaciones y se ha interesado por los estudiantes que allí trabajan dentro del sistema de FP dual que se imparte en ese país.
Según ha dicho, la FP que nacerá de la reforma educativa que ha emprendido su departamento se plantea como "una vía complementaria a la FP que se está impartiendo, que será tan potente como la FP que se da actualmente, pero que necesita tiempo para su desarrollo". "No se llega a un despliegue de esta capacidad de impartir aprendizaje en dos o tres días", ha añadido.
El titular de Educación firmará con Alemania un Memorando de Entendimiento por cual se establecen unos planes de colaboración entre ambos países, con un intercambio de experiencias y el fomento de la implicación empresarial para intercambiar mejores prácticas y poder así avanzar más rápidamente en la implantación de esta FP dual en España.

Fuentes : http://noticias.lainformacion.com/

Preparados para emigrar


Jóvenes entre 28 y 45 años, en su mayor parte varones y altamente cualificados. Es el perfil del emigrante asturiano que, en los últimos años, ha decidido probar suerte en el extranjero. Entre 2008 y 2010 se duplicó el número de nacionales que buscaban trabajo fuera de las fronteras, cifra que aumentó un 32% en 2011, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuando más de cincuenta mil españoles emigrantes dieron un vuelco a la tendencia de los últimos veinte años y el país pasó de recibir mano de obra a emitirla sin parar. En la región, han sido 981 en los últimos seis meses.


Las circunstancias se imponen y, según el Eurobarómetro de la Comisión Europea, casi 7 de cada 10 jóvenes estarían dispuestos a marcharse. Es lo que se conoce como «fuga de cerebros» y también está afectando al Principado. Son muchos los que, como Camino Mortera, han decidido apostar por otros países. El caso de esta ovetense de 29 años, licenciada en Derecho, con una tesina doctoral en Derecho Comunitario y con un currículum laboral que incluye a la Comisión Europea o el Deutsche Post, es representativo de los motivos que impulsan a estos jóvenes a emigrar. «Trabajar en Bruselas es calidad de vida», asegura. «Un sueldo que me permite pagar una casa, algo que debería ser normal y a la que no puedo acceder en España», añade.


El 43% de los titulados está sobrecualificado para el puesto que desempeña, según el Instituto Internacional de Estudios sobre la Familia. Juan Carlos López, ingeniero de 34 años con una experiencia en el sector de la construcción de más de 18, partirá en agosto a Australia, donde le espera un puesto acorde a esos cinco años de estudio y el correspondiente máster, que «es lo que toca». «Ahora mismo España no nos puede dar lo que pedimos. Tienes ganas y te limitan», argumenta este riosellano.


Aidé Pereira, estudiante de Moda en Washington, entiende que, una vez termine sus estudios, «tal y como están las cosas, la mejor opción será quedarme unos años en Estados Unidos y coger práctica». Pereira será entonces parte de ese 40% de españoles entre 25 y 34 años con licenciatura universitaria, un porcentaje superior al de la OCDE (37%) y que hacía de España, ya en el año 2008, el país de la Unión Europea con más trabajadores sobrecualificados, según Eurostat.


Las historias son variadas y no todas responden a una «huida» por la crisis, según defiende Alicia Peinador. Esta ovetense se marchó hace tres años a Inglaterra para aprender el idioma nativo, encontró el amor y se ha quedado en las islas británicas. No obstante, reconoce que, «con un puesto fijo en Radison y a un mes de ser ascendida», mucho tendría que cambiar la situación en España para plantearse el volver. Una historia más protagonizada por jóvenes asturianos que se van en busca de otra oportunidad, lejos de su tierra.
Fuentes :http://www.lne.es

Emigración juvenil


La crisis económica, sus rápidos y perniciosos efectos sobre el empleo, está afectando de forma especial al segmento de población joven. El desempleo en esa franja de la sociedad es un serio problema en toda Europa, pero en España es donde reviste mayor gravedad. En nuestro país, casi la mitad de los jóvenes están desempleados. Es pronto para evaluar con detalle suficiente todas las consecuencias, económicas y sociales, que una situación tal puede generar. Del primer grupo de efectos ya tenemos evidencia en el aumento de la dependencia familiar, del retraso de la emancipación y en la constitución de hogares propios. En 2011 más del 44% de los jóvenes entre 16 y 34 años vivían con sus padres, frente al 40,7% en 2005. De las consecuencias económicas, las más relevantes a medio plazo son los elevados riesgos derivados de una descapitalización del potencial productivo de gran parte de esas personas, tanto más dañino cuanto mayor haya sido la inversión en educación recibida.
El horizonte recesivo en el que seguirá inmersa la economía española no permite considerar esa situación como pasajera. Por eso es comprensible que una proporción elevada de los jóvenes desempleados esté dispuesta a abandonar el país en busca de trabajo. La emigración vuelve a ser una vía de escape a las muy difíciles condiciones de vida en España, como ocurriera en los años sesenta del siglo pasado. La crisis ya está obligando a que no solo salgan los extranjeros que llegaron durante la larga etapa expansiva que concluyó en 2007, sino que sea creciente el número de trabajadores que busca oportunidades fuera del país. Es ya un hecho entre aquellos jóvenes con un grado de cualificación suficiente la búsqueda activa de oportunidades laborales fuera de nuestro país, especialmente en el centro y norte de Europa. Bienvenidas sean esas posibilidades.
Claro que la no utilización en la economía española del capital humano disponible supone costes significativos, pero mucho mayores son los derivados de la obsolescencia y de la ausencia de generación de rentas. Las ventajas asociada a la movilidad geográfica de los trabajadores, en especial de los más cualificados, no tiene por qué limitarse a la economía española. Si en otras economías de la UE existen oportunidades que permitan validar la formación adquirida y obtener experiencias, además de generar ingresos, es conveniente aprovecharlas. De hecho, es ya importante el número de graduados en especialidad de ingeniería y arquitectura que acuden a países donde la demanda se encuentra menos deprimida que en España. Es verdad que no son, en principio, ocupaciones bien remuneradas ni trabajos de excelencia, pero son claramente preferibles a la inacción, a la descapitalización. Si, además, esos emigrantes de nuevo cuño regresan en algún momento, de la experiencia adquirida se beneficiará la propia economía española.
Que esas posibilidades sean aprovechadas especialmente en el seno de la UE no debe excluir que el Gobierno supervise esos flujos de trabajadores, sus condiciones de trabajo y, desde luego, que a diferencia de lo ocurrido en aquella otra época previa al desarrollismo español, favorezca el regreso. Ello requiere sentar las bases de la recuperación de la economía sobre orientaciones de política económica bien distintas de las hasta ahora aplicadas.

Veinte mil jóvenes podrían emigrar durante este año


Unión Profesional de Galicia -entidad que representa a 45 colegios profesionales de Galicia y a más de 60.000 trabajadores-, muestra su preocupación por la salida de la Comunidad gallega de mano de obra cualificada hacia otros mercados laborales, y alertó de que este año podrían abandonar Galicia unos 20.000 jóvenes.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre enero y julio de este año abandonaron Galicia casi 10.000 personas en busca de un futuro profesional en otros países.

En un comunicado, Unión Profesional de Galicia explicó que destaca en función de la información que maneja facilitada por los diferentes colegios profesionales, que la mayoría de estos emigrantes son jóvenes con una elevada cualificación profesional.

A este ritmo, 'durante 2012 es previsible que abandonen Galicia en torno a 20.000 jóvenes profesionales', advirtió esta asociación.


'RECUERDA A LOS 60'
'Las cifras recuerdan los flujos registrados en los 60', lamentó esta entidad, que advierte que este año, de seguir esta tendencia, 'se batiría el récord de salida de profesionales gallegos a otros países en el último medio siglo'.

Por otra parte, la Unión Profesional de Galicia informó de que otros dos colegios se incorporaron a este proyecto asociativo. Así lo decidió la asamblea general de la entidad celebrada en este mes de julio. El Colexio Oficial de Podólogos de Galicia (Copoga) y el Colexio Oficial de Decoradores e Deseñadores de Interior de Galicia son los nuevos miembros de Unión Profesional de Galicia tras ser tramitada y aceptada la solicitud de admisión de los dos nuevos colegios.

En este sentido, el presidente de Unión Profesional de Galicia, José María Arrojo Fernández, subrayó que las nuevas incorporaciones 'aportarán más fuerza a la asociación' que defiende los intereses de las profesiones colegiadas.

En su opinión, 'el grado de representación de los colegios profesionales cobra, con las nuevas incorporaciones, mayor protagonismo en el ámbito autonómico ante las administraciones e instituciones tanto públicas como privadas'.

Los nuevos emigrantes


Tengo un vecino en el lugar donde veraneo que fue uno de los primeros emigrantes a Alemania: un andaluz de un pueblo de Cádiz que había sido pastor de cabras y luego albañil antes de viajar a aquel país sin haber acabado la escuela primaria pero con la valentía que sólo da el hambre.
Llegó a Frankfurt, según me cuenta, y en un bar, con la sola ayuda de un pequeño diccionario, logró hacerse entender de un empresario que buscaba a alguien capaz de poner azulejos. Fue contratado al día siguiente y trabajó algún tiempo a destajo hasta que encontró otro lugar donde le pagaban más.
Casado con una compatriota, tuvo allí varios hijos, a quienes consiguió dar carrera y que hoy trabajan en distintas profesiones en Alemania. Como tantos compatriotas emigrados durante el franquismo a otros países europeos, mi vecino regresó hace algunos años a España tras jubilarse y hoy recibe una pensión que le da suficiente para vivir.
Pienso en él y en tantos como él que salieron del país del NoDo en tiempos de vacas flacas y cuyos sacrificios y oportunas remesas sirvieron para ayudarnos a aliviar el desempleo de entonces y superar los difíciles años de la posguerra, un poco lo que ocurre hoy con tantos rumanos, marroquíes o latinoamericanos que llegaron aquí en los tiempos de aquel artificial boom inmobiliario.
Gracias a nuestros propios esfuerzos y a la ayuda de una Europa a la que tanto debemos, nuestro país cambió totalmente de faz en unos años, en muchas cosas para mejor, en otras, como la destrucción inconsiderada del paisaje costero, para peor. Pero hoy al menos presumimos de tener la generación mejor formada de españoles que ha habido nunca.
Puede que haya en semejante afirmación algo de hipérbole a juzgar por el deterioro de la calidad que ha sufrido nuestra enseñanza en los últimos tiempos, pero sin duda hay mucho que agradecer a un Estado de bienestar que hizo posible al menos en teoría una igualdad de oportunidades sobre todo en el campo de la educación.
Resulta por ello dramático el ver cómo esa generación de la que tan orgullosos comenzábamos a sentirnos corre peligro de convertirse en una generación perdida. Un 50 por ciento de desempleo juvenil como el que reina entre nosotros es un estado de cosas realmente intolerable para la sociedad en su conjunto y un auténtico baldón para cualquier gobierno. Máxime cuando muchísimos de esos jóvenes han acabado sus estudios universitarios, estudios que han supuesto un importante esfuerzo personal y que hemos pagado entre todos con nuestros impuestos.
Hoy se habla otra vez de emigrar a Suiza o Alemania y a países de otros continentes, pero esa nueva emigración, lejos de representar una ganancia económica para el país, son en realidad una auténtica sangría. El fenómeno popularmente conocido como fuga de cerebros se daba fundamentalmente hasta ahora en países del antes llamado Tercer Mundo, que tras años de formación a costa del erario público iban a trabajar a los países ricos, donde podían ganar mucho más.
Pero es algo que nos afecta ahora de lleno sin que se tomen medidas urgentes, dada su prioridad absoluta, para corregirlo. Dejaremos pues que otros países se aprovechen de los conocimientos y las habilidades de jóvenes a quienes tanto nos ha costado formar aquí y muchos de los cuales se habrían quedado sin duda entre nosotros de habérseles proporcionado trabajo.
Jóvenes que viajan muchas veces a Inglaterra a trabajar en cualquier tienda o restaurante por sueldos muchas veces ínfimos para aprender o perfeccionar su inglés y que tal vez se queden en ese país o viajen a cualquier otro donde encuentren un empleo.
He hablado con algunos de esos jóvenes, todos ellos deseosos de aportar algo a la sociedad, devolviendo lo que ésa ha hecho por ellos, pero que me han expresado su enorme frustración al no encontrar lo que con tanto denuedo buscan y verse obligados a buscarlo a veces lejos. Frustrados también por la insensibilidad que demuestran muchas empresas de nuestro país que ni siquiera se dignan contestar a sus solicitudes de trabajo frente a lo que ocurre en cualquier otro país de nuestro entorno.
Si a todo ello le unimos los recortes que está aplicando nuestro Gobierno en materia educativa y de investigación y desarrollo, el panorama que se le presenta a esas nuevas generaciones es realmente desolador.


Fuente: http://www.farodevigo.es

La nueva emigración


La nueva emigración
Ángel y Carmen, de excursión en Chicago. Sur
U n vecino, una amiga, un sobrino, una antigua compañera de trabajo, un hijo... Raro es, a estas alturas de la crisis, quien no tiene en su círculo cercano a un emigrante. La estadística evidencia lo que se intuye en la calle: desde que empezó la crisis en 2007, al menos diez mil malagueños han hecho las maletas para buscar en otro país un futuro mejor. Así lo refleja el Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero, cuya última actualización, correspondiente al pasado mes de mayo, indica que ya son 36.767 los malagueños que tienen su hogar fuera. Ello supone un crecimiento del colectivo de emigrantes de un 35% en tan solo cinco años.
Desde 2010, coincidiendo con el empeoramiento de las cifras de paro, se ha acelerado esta fuga de talento: casi cuatro mil malagueños se han mudado al extranjero, de los que 2.500 lo han hecho en el último año. Actualmente, el ritmo de 'exilio' de profesionales supera los doscientos al mes. Málaga, una provincia tradicionalmente receptora de mano de obra, se ha vuelto emigrante.
Agencias de colocación como Adecco son testigos y a la vez catalizadores de este fenómeno, que se ve alimentado por las frecuentes noticias sobre las oportunidades laborales y los altos sueldos que se disfrutan en países como Alemania o Noruega. «Los demandantes de empleo en el extranjero representan ya el 10% de los que se acercan hasta nuestras oficinas», afirman desde la citada empresa de trabajo temporal.
En Randstad también perciben esta tendencia. «Desde que empezó la crisis muchos trabajadores nos preguntan por oportunidades de empleo en el extranjero. Al principio hubo una avalancha de demandantes con perfiles más básicos, pero ahora sobre todo son profesionales cualificados», afirma Teresa Rubio, directora de oficina de esta agencia en Málaga.
Las personas que se sienten más atraídas por la idea de trabajar en el extranjero responden a un perfil claro, según Adecco: jóvenes cuya edad oscila entre los 25 y los 35 años y que aún no poseen responsabilidades familiares. «Generalmente cuentan con una formación altamente cualificada, que responde a lo que los sociólogos denominan emigración selectiva o fuga de cerebros», explica el director comercial regional de la citada agencia, Raúl Cortés. Dichos términos se emplean para aludir a la movilidad de perfiles de alta cualificación que encuentran mejores oportunidades laborales fuera de España y que principalmente proceden del área de las ciencias y la ingeniería, especialmente informáticos, arquitectos o ingenieros superiores.
Según un reciente estudio de Randstad, el 65% de los jóvenes españoles de entre 18 y 25 años están dispuestos a cambiar de país por un trabajo. Pero el porcentaje es ya casi igual de alto (61%) entre el siguiente tramo de edad: entre 26 y 40 años. Los titulados universitarios (69%) son los más proclives a emigrar y, de hecho, esta percepción ha subido veintitrés puntos porcentuales en solo un año. «Datos oficiales revelan una nueva fase migratoria protagonizada por españoles de alta cualificación que no pueden desarrollar sus carreras en España y en el que destacan profesionales de la investigación, la comunicación o la gestión empresarial, entre otros», revela el informe. No obstante, también son mayoría los profesionales con un nivel formativo medio (59%) y sin formación (59%) que no dudarían en mudarse al extranjero para huir del desempleo.
Destinos
Argentina, Francia y Alemania son los países que más residentes malagueños acogen, aunque eso se debe en parte a que ya cuentan con una nutrida colonia de emigrantes de los años 50 y 60. No obstante, Argentina también es el país que más malagueños ha recibido desde que empezó la crisis, 2.600. Le sigue Brasil, con 1.300 nuevos residentes llegados desde la provincia; Francia, con 600; y Reino Unido, con 550.
Pero, ¿dónde están las mejores oportunidades laborales a día de hoy? Según Adecco, en primer lugar, están los países europeos desarrollados como Alemania, donde el envejecimiento de la población no puede dar respuesta al crecimiento económico del país, lo que crea la necesidad de contratar a jóvenes cualificados, principalmente ingenieros y profesionales tecnológicos. Demanda que también existe en los países escandinavos, en particular Noruega, que además necesita perfiles técnicos como electricistas, fontaneros y carpinteros. O como el Reino Unido, que sigue buscando personal sanitario y mano de obra para el sector de la hostelería. En segundo lugar están países de América Latina como Argentina, Chile, México y, especialmente Brasil, que en respuesta al rápido desarrollo que están experimentando, necesitan mano de obra altamente cualificada en todos los sectores. Y por último, los países emergentes de Europa del Este como Polonia y la República Checa, que están en pleno desarrollo de sus infraestructuras y precisan encontrar perfiles técnicos como arquitectos o ingenieros de obras públicas.
Eso sí, hay un filtro muy claro para estas oportunidades laborales: el idioma. «Sin dominar la lengua del país en cuestión, o al menos el inglés, es muy difícil encontrar trabajo», apunta Raúl Cortés.

viernes, 20 de julio de 2012

Los españoles emigran al extranjero: 40.625 dejan el país hasta junio


La situación económica empuja a los ciudadanos a buscar oportunidades en otros lugares

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Periodista Digital, 18 de julio de 2012 a las 00:42
 Según los últimos datos del INE, 40.625 españoles se fueron en el primer semestre, frente a los 28.162 del mismo periodo de 2011
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Maleta, equipaje, emigrante, turista.

  • Maleta, equipaje, emigrante, turista.
La emigración de españoles gana fuerza este año. La situación económica del país parece empujar a los ciudadanos nacidos en España a buscar oportunidades en otros países.
En concreto, y según los últimos datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), 40.625 españoles se fueron en el primer semestre de este año, frente a los 28.162 del mismo periodo de 2011.
Las cifras de emigración de este año también son muy superiores a las de los ejercicios anteriores. En 2010 salieron de España hasta junio 22.047 españoles y 22.622 en 2009.
Las fugas aumentan a pesar de que los españoles no se caracterizan precisamente por su experiencia en el extranjero y por su predisposición a cambiar de país para encontrar una mejor situación económica.
Un reciente informe elaborado por Adecco e Infoempleo.com revela que el 64% de los profesionales españoles estaría dispuesto a cambiar de residencia por cuestiones de trabajo, tanto en el ámbito nacional como internacional.
Pero el mismo estudio admite que este elevado porcentaje se puede deber a la idealización de un puesto de trabajo en el extranjero.
España pierde población
Los datos publicados este 17 de julio de 2012 por el INE son sólo estimaciones de la población actual, por lo que no son cifras censales tomadas como oficiales.
Para realizar estas estimaciones, el organismo estadístico utiliza en cada trimestre la última información disponible sobre el devenir demográfico más reciente.
En el primer semestre de este año abandonaron España para irse al extranjero un total de 269.513 personas, de las cuales, 40.625 eran españoles y 228.888 tenían nacionalidad extranjera.
La salidas superan ampliamente las llegadas, que fueron de 195.539, de las que 17.518 son de españoles y 178.021, de extranjeros.
Parece que la tendencia iniciada en 2011 tiene continuidad este año.
Durante el ejercicio pasado, la salida de españoles al extranjero y el retorno a los países de origen de los inmigrantes provocaron que por primera vez en la última década, España registrara un saldo migratorio negativo.
En concreto, 507.740 personas abandonaron España en 2011, por los 457.650 que llegaron para instalarse.