sábado, 9 de febrero de 2013

La sequía de trabajo expulsa a los jóvenes fuera del país y del mercado laboral


Más jóvenes se van o tiran la toalla. La escasez de empleo ha provocado al final de 2012 una importante caída de la población activa entre los menores de 30 años, es decir, en el número de personas jóvenes que busca su lugar en el mercado laboral español. El número de activos de entre 16 a 24 años cayó en 166.000 personas entre el tercer y cuarto trimestre del año, un 8,9% en tan solo tres meses, según la EPA del cuarto trimestre. Así, el número de activos menores de 25 años quedó en 1,68 millones de personas. Esta cifra significa una tasa de actividad del 41,03% en ese grupo de edad, más de tres puntos por debajo del trimestre anterior (44,67%) y dos puntos por debajo de hace justo un año.
Y es que el paro afecta ya 55% de los jóvenes que buscan trabajo, tres puntos más que en septiembre, debido también a que baja la población activa. Hay casos dramáticos, como Canarias y Ceuta, donde la tasa de desempleo de este colectivo supera ya al 70%. En el conjunto de España, la subida se concentra en aquellos de entre 20 y 24 años, que suman 737.500 parados, 8.900 más que en el trimestre anterior y 62.100 más que hace un año.
En cambio, el grupo de 16 a 19 años registra una fuerte bajada, de casi 49.000 parados en el último trimestre, hasta quedar en 192.700 desempleados, debido a un efecto estacional (es el momento en el que mucho estudiantes que trabajan en verano se incorporan de nuevo a su curso de estudiantes) y también a que el abandono escolar está bajando desde que comenzó la crisis porque el mercado laboral les dé menos opciones. En Ceuta, por ejemplo, el 100% de los jóvenes de 16 a 19 años que busca un trabajo está en el paro.
Muchos han decidido hacer las maletas y buscar fortuna en otros países, según se deduce del descenso de población joven en general. El número de habitantes de entre 16 y 19 años ha bajado en unas 30.000 personas en el último año; entre los 20 y 24 años en unos 100.000 y entre los 25 y los 29 años en 150.000.
Pese a lo sombrío del panorama para el conjunto de los jóvenes, los mejor preparados académicamente siguen resistiendo mejor los envites de la crisis. En el ramo de entre 25 y 29 años, aquellos con educación superior (diplomaturas o licenciaturas) sufren una tasa de desempleo del 26%, frente al 48% que ha cursado la secundaria o al 43% que tiene solo la primaria.
FE DE ERRORES
El dato de que el 100% de la población activa de entre 16 y 19 años de Ceuta se encuentra en el paro se había atribuido erróneamente a Baleares.
fuentes http://economia.elpais.com

Diáspora


Ningún cerebro humano es mejor que otro al nacer, en cualquier rincón del mundo. El cerebro es, sin duda, la principal fuente de riqueza, la única energía realmente sostenible, renovable e inagotable. España se ha permitido el lujo de tirar cerebros a la basura durante siglos, lo que equivale a un crimen histórico contra la inteligencia, el mismo delito que se comete hoy cuando se recorta el presupuesto de educación. Recuerdo a algunos compañeros de escuela en el pueblo, cuyo talento fue desperdiciado por la pobreza y la incuria de la posguerra. Eran inteligentes, despiertos, ávidos por aprender. Pudieron haber sido ingenieros, médicos, científicos. A varias generaciones de niños como aquellos con los que yo jugaba en el recreo, la España negra solo les dejó las manos para trabajar. En pleno franquismo tres millones tuvieron que irse de peones a Europa. Sucedió lo mismo cuando en plena fiebre del ladrillo España se vio inundada por oleadas de inmigrantes. Nuestro territorio se hallaba situado en el lugar geográfico ideal: a solo 11 kilómetros de África, con la ventaja del mismo idioma para los latinoamericanos y un sol de invierno radiante contra el frío de los países del Este y encima en este caso tampoco se requería ninguna preparación, ninguna ciencia, solo las manos para subir al andamio, servir copas, recoger fruta y limpiar retretes. El desprecio de nuestro país por la inteligencia ha producido varias diásporas. En el siglo XV los cristianos expulsaron a los judíos; la Inquisición llevó a la hoguera o metió en las mazmorras a quienes se atrevían a investigar. Los sucesivos espadones del siglo XIX llenaron Francia e Inglaterra de liberales españoles que huyeron para salvar el pellejo, entre ellos Goya y Blanco White, pero eso no fue nada si se compara con el medio millón de republicanos que fueron brutalmente condenados al exilio al final de la Guerra Civil junto con nuestros mejores intelectuales, escritores y científicos. Ahora llega la última diáspora. La desidia y el desprecio por la inteligencia están produciendo una fuga de cerebros. Jóvenes científicos, biólogos, ingenieros, tenazmente preparados aquí, cuya energía intelectual es la única fuerza genuina para salir de la crisis, se van fuera a dar sus frutos. La maldición de siempre.
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¿Qué pasa entre latinoamericanos y españoles?


Leyendo ciertos comentarios sobre una noticia de estrechamiento de lazos entre Perú y España, me dio mucha pena. Existe tanta desinformación y odio entre los países de habla hispana, que me avergüenzo solo de pensarlo.
La mayoría de latinos dan el típico argumento de “los españoles nos robaron el oro”, y razón no les falta, pero por ello, ¿vamos a estar 500 años más tarde echándonoslo en cara? Todas las naciones colonizadoras han robado, humillado y matado a los conquistados. O, ¿es que acaso los aztecas no diezmaron a la población maya? o ¿los incas a los mapuches?
Cualquier pueblo que haya sido más rico que su vecino durante un tiempo ha intentado sacar provecho de él, es algo inherente a nuestra naturaleza. Lo que verdaderamente me entristece es que se siga recordando esto y se olvide que alrededor del 90% de los latinos tiene sangre española. A caballo de ellos, encontramos muchos españoles que sienten desprecio por los latinos, por considerarles inferiores y pertenecer “al Tercer Mundo”, pero nos olvidamos de que son ellos los que muchas veces han hecho los trabajos que ningún español quería hacer, contribuyendo a nuestro desarrollo y llegar a ser un país “del Primer Mundo”.
Somos naciones condenadas a estar unidas, a progresar y evolucionar juntas. Siempre avanzando con nuestras similitudes y diferencias pero, sobre todo, con nuestras similitudes, que son las que predominan. Por último, he de resaltar que hablamos ese gran idioma, denominado español (segundo idioma más hablado del mundo por detrás del chino), nuestro más fuerte lazo y el que según diversos estudios proporciona el 16% del PIB.— Jaime de las Heras Gordon.
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Fuga de corazones


Se ha hablado con frecuencia de la fuga de cerebros como una de las peores lacras para aquellos países que alcanzan un cierto nivel en la formación de sus profesionales, particularmente sus investigadores. Si mejoran con el tiempo las condiciones que ofrece el país de origen, a veces se produce el regreso y así la recuperación de una parte significativa de los que se han ido a completar su formación, a investigar o a ejercer en puestos profesionales de gran responsabilidad —la economía del conocimiento, de hecho, permite flujos humanos de emigración con retorno—. De ser así, la salida previa de su país puede ser vista como una inversión recuperada. Por el medio, y cada vez más, se da un fenómeno de circulación creciente de profesionales que no tienen reparos, bien al contrario, en moverse de un sitio a otro buscando mejores condiciones laborales, nuevos retos o nuevas experiencias. Hablamos en este caso de una circulación y distribución de cerebros. En las últimas décadas España ha participado en todos estos fenómenos con una intensidad creciente pero todavía estamos lejos de otros países científicamente desarrollados —un reciente estudio del National Bureau of Economic Research, de Massachusetts, indica que sólo el 7,3% de nuestros investigadores proceden de otros países y únicamente el 8,4 % de los investigadores españoles trabajan en el extranjero—. Somos un país en el que la movilidad todavía es escasa, salvo que la necesidad apriete hasta el aliento, lo que desgraciadamente está ocurriendo ahora, debido a la grave crisis económica que atravesamos.
La fuga de emprendedores, que yo denomino “fuga de corazones”, es al menos tan importante como la de cerebros, pero de ella se habla menos y, por tanto, también pasa más desapercibida en las intenciones y las acciones de quienes han de ponerle remedio o al menos paliarla. Tener una buena cabeza es imprescindible para emprender con éxito, pero se requiere también pasión y una fuerza vital que permita guiar el cerebro más allá de las dificultades, los sinsabores, las barreras y hasta el fracaso que, antes o después, aparece en la mayoría de las iniciativas emprendedoras. Como dijo Gracián: "De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda".
No todos los emprendedores se van a otros países por necesidad. Los hay que se van, como en cualquier otra actividad, al hilo de una oportunidad. En todo caso, si las trabas burocráticas son muchas, la financiación insuficiente y no hay una especial protección al emprendedor, la puerta de la emigración parece encabezada por un gran letrero de neón chispeante que dice: ¡Pase usted! Precisamente, ¿Me quedo o me voy? fue el tema de la última jornada del foro Start-up Spain. Es lógico que los emprendedores se hagan esta pregunta, pero no que carezcamos de los argumentos suficientes para que se queden. El plan aprobado por el Gobierno de España es un avance insuficiente y la anunciada ley del emprendedor no acaba de cuajar. Es necesario cambiar y mejorar muchas cosas y cada día que pasa se pierden oportunidades y emprendedores.
Los medios para evitar la fuga son bien conocidos y no hace falta improvisar
Los medios son bien conocidos y no hay que improvisar: facilitar la financiación, sobre todo la privada y a través de productos financieros innovadores; aportar conocimientos, habilidades y experiencia a los emprendedores, ya que sus carencias aparecen con frecuencia ligadas al fracaso, aunque los emprendedores tiendan a subestimar su importancia, dicho sea de paso; trazar una política de impuestos realmente incentivadora; abordar la coordinación necesaria entre las diferentes administraciones y de éstas con otros agentes públicos y privados, clarificando el papel que cada uno puede y debe desempañar; eliminar barreras legales y administrativas —según el último informeDoing Business del Banco Mundial, la dificultad de poner en marcha un negocio en España nos sitúa en el puesto 136º de los 185 países analizados—; en un país en el que el éxito no tiene que dar explicaciones pero donde el fracaso no tiene disculpa, debemos apoyar al que después de la caída vuelve a levantarse; y ante todo, hay que escuchar a los emprendedores, que son los corazones de la aventura de emprender y deben estar en el centro de cualquier iniciativa diseñada para estimular y apoyar el emprendimiento.
España ni tiene ni ha de aspirar a tener la mano de obra más barata, pero sí tiene la juventud mejor formada de su historia, profesionales competentes y competitivos, ya que nuestros salarios están muy por debajo de los de otros países europeos o norteamericanos. Pero ni los cerebros ni los corazones funcionan bien sumidos en la tristeza y lo cierto es que la crisis que golpea España con especial intensidad no invita al optimismo. En todo caso, lo más preocupante, con diferencia, es el pesimismo que va más allá de cuestiones de ánimo y se fundamenta en la falta de medios, el desapego, la burocracia mal diseñada y la falta de implicación de quienes tienen entre sus responsabilidades ayudar a que otros emprendan. Pongamos pues manos, cerebro y corazón a la obra.
Senén Barro Ameneiro es presidente de RedEmprendia y exrector de la Universidad de Santiago de Compostela
fuentes http://elpais.com/elpais

Desaparecidos en combate


En Estados Unidos está de moda ser hispano. En la cuna de la hispanidad está de moda no serlo. En los últimos seis meses, más de 166.000 jóvenes menores de 24 años han dejado de ser población activa. En los primorosos gráficos presentados por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, el dato no aparecía porque las desapariciones se han convertido en la letra pequeña de la crisis.
En las redes sociales se divulga que los jóvenes en España tienen ante sí tres salidas: por tierra, mar y aire. Y, en los hogares se conoce con detalle que la primera gran decisión laboral de los jóvenes cuando terminan sus estudios es si permanecer en nuestro país, currículum y teléfono en ristre, perdidos como Dédalo en el laberinto, o emprender una odisea hacia lugares con menos calor humano pero más esperanza.
En el último año el número de alumnos matriculados en las escuelas de idiomas se ha multiplicado y la mitad de la sociedad se ha familiarizado con el metalenguaje de los niveles de dominio de la lengua. B1 o B2, Intermediate o Advanced forman parte ya de nuestro vocabulario familiar y constituyen el nuevo pasaporte al futuro. Cualquier idioma —inglés, alemán, chino, portugués o suajili— es válido para huir del paro y la desesperanza que últimamente se escriben español.
Se marchan de un país en el que se sienten poco apreciados, en el que se despotrica de su formación, se desaprovechan sus conocimientos e incluso se denigran —con el ministro de Educación en cabeza— sus titulaciones universitarias. Al parecer nos sobran ingenieros, científicos, matemáticos, artistas, informáticos y técnicos de todas las materias. Han decidido que nuestra particular salida de la crisis no se afronte potenciando nuevas tecnologías, ni la investigación ni creación; se construirá aumentando la tasa de ganancia de los poderosos y con el descenso generalizado de salarios, un proyecto para el que sobran los conocimientos, la profesionalidad y la creatividad.
Se estima que, desde el inicio de la crisis, han salido de España más de 400.000 jóvenes, la inmensa mayoría con titulación universitaria. En los últimos años, la Unión Europea está siendo sustituida por otros destinos, como Latinoamérica donde se dirigen ya más del 40% de nuestros emigrantes. La vida da tantas vueltas que algunos de los que despotricaban contra la inmigración latina hacia nuestro país, envían hoy a sus hijos a Argentina, Brasil, Colombia...e incluso a Cuba.
Por comunidades la soberana Cataluña, la insular Canarias, la céntrica Madrid baten el récord de jóvenes expulsados de su tierra o, según palabras del Ministerio de Empleo, los que tienen “mayor espíritu aventurero”. Tras ellas se encuentra Andalucía, donde la herida de la emigración masiva todavía no ha acabado de cicatrizar cuando se abre esta nueva sangría del exilio juvenil.
Va a ser verdad que la historia es el relato de un idiota sin sentido. Nunca hubiésemos pensado que volveríamos a ser testigos de la emigración y del exilio; nunca hubiésemos imaginado que “vuelvan pronto los emigrantes” podría ser un lema para el siglo XXI. Trabajamos para el inglés, literalmente. Educamos, formamos e invertimos en la educación de nuestros jóvenes para regalárselos al mundo. Del dolor causado, de la angustia que genera y de la soledad, mejor no hablar. Realmente sólo un idiota cruel puede ser tan insensible ante este fenómeno.Casi medio millón de hogares tienen algún emigrante forzoso. Mientras las televisiones se pueblan de españoles por el mundo con aire de triunfo, felices de pertenecer a un mundo globalizado, sin rastro de dolor o de exilio. Pero un mundo racionalmente globalizado, donde la interconexión de experiencias y conocimientos es fácil y rápida, no necesitaría expulsar a las poblaciones, empobrecer territorios o alimentar nostalgias.
Ahora ya no aparecen en nuestra estadística. No son parados ni activos. Son desaparecidos en el agujero negro de la crisis. Su ausencia es la contabilidad B de nuestro corrupto sistema económico que ha expulsado precisamente a todos aquellos que podrían reiniciarlo.
fuentes http://ccaa.elpais.com

A solas en tierras extrañas


La obra teatro Un trozo invisible de este mundo es un viaje a las entrañas del mundo de la emigración y el exilio a través de cinco monólogos, escritos por el autor y actor Juan Diego BottoSergio Peris Menchetta ha dirigido a Botto y a la actriz Astrid Jones en un montaje que se presenta mañana en el Teatro Principal, en Vitoria (20.30 horas).
Botto y Jones se suceden en la interpretación de los personajes que hablan de exilio y emigración, dos temas tan próximos que a veces se confunden, en  ArquímedesLocutorioMujerTurquito y El privilegio de ser perro. Casi todas ellas están inspiradas en hechos reales y en las anécdotas que Botto ha conocido de primera mano.
"Hablo de inmigración y de exilio, quizás porque el origen de la migración se esconde la desigualdad que marca el compás del planeta, quizás porque hablar de los otros, es hablar de nosotros", explica el autor. "Nosotros hemos querido traer a la escena un pequeño fragmento de esta realidad, un trozo invisible de este mundo para pensarlo colectivamente”.
fuentes http://ccaa.elpais.com

Canadá ofrece 1.000 visados de trabajo para jóvenes españoles


Canadá ha anunciado una nueva edición de su programa Experiencia Internacional Canadá (EIC) por el que el país norteamericano ofrece 1.000 visados para que españoles residentes en España y que tengan entre 18 y 35 años (ambos inclusive) puedan trabajar en Canadá durante un periodo máximo de un año.
La mayor parte de estos visados (750) se ofrecen a jóvenes que quieran conocer Canadá durante 12 meses y que quieran pagarse la estancia trabajando. Otros diez visados se ofrecen a estudiantes que quieran trabajar en el país norteamericano durante el verano, con las mismas condiciones, más un certificado de que estén matriculados en un centro de estudios.
Otros 200 visados se ofrecen a jóvenes profesionales que tengan una oferta de trabajo o un contrato en vigor. El trabajo ha de estar relacionado con el itinerario educativo que haya cursado el solicitante o con su experiencia profesional. Las otras 40 plazas son específicamente para contratos de prácticas relacionados con la cooperación internacional.
Para poder acceder a cualquiera de los programas los jóvenes deben disponer de 2.500 dólares canadienses (1.870 euros) cuando entren en el país, además de pagarse de su bolsillo el seguro médico que necesitarán durante su estancia. Las tasas de inscripción suponen 150 dólares canadienses (112 euros) adicionales.
fuentes http://economia.elpais.com